domingo, 15 de marzo de 2020

A no lavarnos las manos


Me tocó hacer cuarentena. Estuve diez días en Holanda representando a Punta del Este en un evento con gente de todo el mundo y a mi vuelta a Uruguay decidí aislarme sola en mi casa por catorce días.
Hoy con el diario del lunes, volviendo a tener la oportunidad de decidir si viajar o no, quizás no lo hubiera hecho, pero a lo hecho pecho, y la verdad que la pasé genial. Al momento de mi viaje Holanda no era uno de los países más afectados por el COVID-19, es más, creo que había apenas un par de casos, si es que los había. La gente actuaba en consecuencia, poca bola al tema, prácticamente nadie con las famosas mascarillas y un volumen normal de gente en los transportes públicos.
En mi viaje de ida los aeropuertos de Barajas y Schipol estaban todavía llenos de gente, y solamente algunos de ellos llevaban máscaras.  A medida que fueron pasando los días el tema fue escalando, acicateado principalmente por su presencia constante en las noticias y ya era tema de conversación obligado con taxistas y otras personas con las que uno se topa en los viajes.
Como no puedo ni quiero luchar con mi tendencia de tratar de encontrarle el lado positivo a las cosas, puedo decir que mi estadía en Holanda en tiempos del Corona Virus me permitió tener un tête à tête con las obras de los maestros holandeses como Veermer o Rembrandt en un poco concurrido Rijksmuseum. 
También me permitió estar prácticamente sola subiendo la interminable y empinada escalera de la torre de la Nieuwe Ker (Iglesia nueva) de la deliciosa ciudad de Delft, desde donde se puede apreciar una vista que quita el aliento.
Otro cantar fue la vuelta, al aterrizar en el aeropuerto de Barajas y tener que atravesarlo buscando la puerta de salida del Air Europa para Montevideo. En ese trayecto apenas me crucé con algún otro pasajero con cara de susto en un aeropuerto prácticamente desierto, sin free-shops ni cafés donde tomarse la última caña o bocata, ahora si una gran cantidad de personas usaban las máscaras, dándole a la escena un carácter de película apocalíptica.
Ya aterrizada en Uruguay decidí ponerme en cuarentena en mi casa. En mi caso fue un poco más difícil porque implicaba hacerlo en solitario ya que mi marido no había viajado y no era realista pensar que por más precauciones que tomáramos podíamos compartir la casa sin que en algún momento se viera expuesto al contagio, si es que tuve la mala suerte de agarrarme el bicho este. Así que por suerte nos prestaron un departamento en la Punta por unos días y allí partió mi marido, dejándome en la casa con nuestras mascotas.
Voy por mi tercer día de cuarentena, cuarentena que empezó como algo voluntario, pero ahora un decreto del gobierno nacional la hizo obligatoria y la verdad que por ahora no me va tan mal. Estoy aprovechando este tiempo para hacer esas cosas en la casa para las que uno nunca tiene tiempo ni ganas: ordenar placares y cajones, tirar cosas viejas, en fin, despejar la vida de tanta cosa innecesaria que nos pesa, aunque no nos demos cuenta.
Es increíble como las cosas se acomodan solas, ya la cuarentena en solitario parece haberme impuesto un ritmo propio que sigue la luz del sol, me levanto y me acuesto temprano. Mantengo contacto con mis amigos y familia por WhastsApp, sigo las noticias y mantengo un mínimo de presencia en las redes sociales. Este tiempo lo siento como una oportunidad de hacer una pausa, de mirar un poco para adentro, de hacer lo mismo que estoy haciendo con la casa, de descongestionar la vida de cosas innecesarias.
Veo con preocupación como en un momento en que el mundo nos recuerda que estamos todos interconectados, y un chino comiéndose un murciélago en China resulta en que meses más tarde yo esté en cuarentena en mi casa en Punta del Este, todavía hay gente que parece no entender que de este tipo de cosas se sale entre todos y que actitudes alarmistas y discriminatorias no le hacen bien a nadie y lo único que hacen es sembrar el pánico en un momento que requiere de sensatez, cordura y solidaridad. A no lavarse las manos y que esto no sea un "Sálvesequienpueda". De esta solamente se sale juntos

lunes, 6 de enero de 2020

Un "asadito de obra" en Noche de Reyes

Pablo Atchugarry nos tiene acostumbrados a lo grande. No solo porque sus esculturas de mármol de carrara miden varios metros, o por su imponente porte, sino porque que se nota su entrega de cuerpo y alma en todo lo que emprende.
Ese es el caso en la colocación de la piedra fundamental de su museo de arte latinoamericano, un proyecto que le encargó a Carlos Ott y ya está bastante adelantado.
Una alfombra roja marcaba la entrada a que lo será el subsuelo del edificio, una pantalla mostrando el render de lo que será el museo y los geniales croquis de Ott eran acompañados por música triunfal que hacía que los que asistimos para celebrar este gran acontecimiento para Punta del Este y el país, nos sintiéramos protagonistas de un hecho épico.
Mesas redondas, sillas y más sillas, parrillas humeantes, bebidas, todo para agasajar a los presentes en esta Noche de Reyes.
El protagonista es Pablo Atchugarry, pero en su generosidad Pablo decide compartir estos acontecimientos con todo aquel que se quiera acercar.
Se acercaron ex presidentes, el presidente electo, la ministra de cultura, el intendente, mecenas de las artes, el arquitecto e ingeniero responsables del proyecto, artistas, vecinos, amigos, curiosos...
Todos celebramos el nacimiento de este museo que seguramente apostará a la excelencia, ya que fue concebido como todo lo que Atchugarry hace, con la sencillez de los grandes.




domingo, 5 de enero de 2020

Mano a mano


¡Qué linda polémica que se armó con esto de la intervención de La Mano!

Es un hecho de que en el mundo hay sobrados ejemplos de intervenciones en obras en espacios públicos, sin irnos demasiado lejos, la intervención “Historia de caballos” del artista Diego Masi en la escultura “El Entrevero” en 1998.

Incluso la polémica Mano fue intervenida por el artista Marcelo Morillas en el 2003, con permiso de Irarrazábal. Consultado el artista en una nota realizada por el diario de El País en 2012, el chileno dijo que tomó esa intervención "con humor. Incluso si quieren pintarle las uñas todos los años que lo hagan. No es una estructura de mármol preciosista", declaró.


En el 2005 tuve el privilegio de poder ver en el Central Park de Nueva York “The Gates” o “Las Puertas”, una obra del matrimonio de artistas Christo (búlgaro de nacimiento) y Jean Claude (marroquí). Esta obra consistía en unas 7053 “puertas” de color amarillo azafrán que fueron instaladas en los senderos del parque. Medían 5 metros de alto y, combinados, tenían un ancho de 37 kilómetros. La intervención duró dos semanas. Los artistas tardaron 20 años en conseguir el permiso de la ciudad para realizar este proyecto. Al igual que muchas personas, viajé especialmente desde Washington DC a Nueva York en un frio febrero con mi marido y una amiga, para poder ver la obra en vivo y en directo.


Este matrimonio se hizo famoso por sus espectaculares intervenciones artísticas alrededor del mundo, entre ellas la que está en la foto que se llevó a cabo en 1995 y consistió en envolver el Reichstag de Berlín con más de 70.000 metros cuadrados de tela. Christo y Jean Claude atrajeron todas las miradas del mundo y a millones de visitantes a la capital alemana.


Otro ejemplo de intervenciones en monumentos es el florista belga Geoffroy Mottart que construye elaborados arreglos florales en forma de coronas y barbas y los coloca en monumentos públicos en la ciudad de Bruselas.
Y podría seguir enumerando intervenciones temporarias en obras en los espacios públicos, con pintura, con luz, con adhesivos, con materiales no tradicionales.

Independientemente si nos gusta o no nos gusta lo que el argentino Alfredo Segatori hizo en la obra de Irarrazábal, lo que sí creo que se puede mejorar es los procesos para la aprobación de este tipo de cosas.


¿Y si, previa consulta con un restaurador de arte, para ver si La Mano resiste tanta pintada y qué hace falta para conservar la obra, se hace un concurso anual o cada dos años para que artistas del mundo entero entreguen un boceto con especificaciones proponiendo cómo intervendrían la obra por 48 horas?

El jurado tendría que estar integrado por gente idónea que valore y fundamente el mérito artístico de la propuesta, y también por gente que represente a la comunidad.

Ya se que me van a decir que, por qué no se les da prioridad a los artistas locales. Y bueno, ese puede ser uno de los criterios de selección, entre un local y un extranjero que propone algo que a criterio del jurado es igualmente bueno, se selecciona el local. Siendo Punta del Este la vidriera que es a nivel internacional sería una pena no abrir la convocatoria a artistas extranjeros que tienen su trayectoria y sus seguidores.

Otra idea todavía mejor, y dejamos la obra original en paz, es hacer moldes de yeso o concreto a menor escala de La Mano, dárselos a artistas para que los intervengan y colocarlos por un par de semanas en distintas partes de Punta del Este, a la manera de lo que fue "Cows on Parade" que se hizo en distintas ciudades alrededor del mundo. 

Esto dentro de una campaña de expectativa, que la gente se saque fotos con las obras, que voten online la que más les gusta. Se les puede sugerir a los artistas participantes que hagan una serie limitada de modelos más pequeños de su obra y las pueden comercializar como un souvenir coleccionable.
Esa idea, si que me gusta.... continuará


domingo, 15 de diciembre de 2019

Mi alcalde ideal...


Terminadas las elecciones nacionales, ya empezamos a pensar en las municipales.

Seguramente van a haber varios candidatos al tan codiciado Municipio de Punta del Este.

Luego de haber estado casi cinco años como concejal, viendo de primera mano cómo funcionan las cosas, vuelvo a repetir algo que escribí en mi blog en 2010: “Mi alcalde ideal es una figura cercana a su comunidad, un vecino respetado, conocido por su trayectoria, alguien en quien confiamos, que va a ser capaz de representar nuestros intereses ante la intendencia, alguien que conoce nuestras necesidades, tiene la capacidad de negociar a favor nuestro.”

A esto hoy le agregaría:
  • Que conozca el compromiso que trae aparejado la función pública, que muchas veces exige tiempo que a uno le gustaría dedicarlo a la familia, a otras actividades, o simplemente al descanso.
  • Que entienda y sepa lidiar con creatividad y sin frustrarse con los vericuetos y la muchas veces frustrante lógica de la burocracia.
  • Que sea paciente y sepa escuchar, pero a la vez que sepa hacerse escuchar y se mantenga firme al defender los intereses de su municipio.
  • Que tenga una gran vocación de servicio y entienda las complejidades de ser alcalde de un lugar como Punta del Este, que es a la vez un pueblo y un balneario reconocido en el mundo entero.
  • Que no anteponga el interés personal a su función de alcalde, que no trate el cargo como un trampolín para otra cosa.
  • Que tenga mundo, ya que eso le da esa perspectiva tan necesaria para esta función.

Otra cosa que pensaba en el 2010 y que sigo sosteniendo es considero un error que las alcaldías sean político partidarias, ya que mucha gente no vota fuera de su partido político y termina dejando de votar al candidato que en realidad le gustaría apoyar.

Tengo a alguien en mente que reúne todas estas cualidades y además es persona muy querida y respetada la comunidad,  el tema es que no es del partido político que tiene chances de ganar la intendencia. Veremos qué pasa, ya que la moda de las coaliciones multicolores parece haber llegado para quedarse.





viernes, 14 de junio de 2019

Los pájaros


Hay una imagen que vi una oscura tardecita de junio que quedó grabada a fuego en mi memoria: Esta es la bandada de pájaros que vivían en el techo del viejo Hotel San Rafael, revoloteando la máquina que se utilizó para tirar abajo golpe a golpe al viejo edificio, para luego posarse en la misma y quedarse allí, formando una especie de fantasmagórico árbol, ya que, a contraluz, los pájaros se asemejaban a las hojas de un árbol muerto.

Mucho se habló del ya fenecido San Rafael, del nuevo proyecto, de las distintas versiones del nuevo proyecto, de lo que se hizo, de lo que se dijo que se iba a hacer, de lo que no se dijo, pero no me interesa entrar en eso.

Me interesa esa bandada de pájaros que allí quedaron, mudos testigos de los argumentos y las argucias con las cuales se nos dijo que lo que allí estaba pasando estaba bien, que era para el bien del Departamento, que la estructura era insalvable, que lo que allí viene es mejor de lo que había.

No se ustedes, pero yo a veces me siento parte de esa bandada de pájaros desconcertados que buscan un lugar donde cobijarse en un mundo con demasiadas medias verdades, demasiados sobreentendidos, demasiada opacidad, demasiada prepotencia. 



sábado, 12 de agosto de 2017

Ese oscuro objeto del deseo que es Punta del Este

Que si tal o cual familia vino primero. Que si fuiste o no la Escuela Nº5. Que si viviste en El Faro o en La Pastora. Todos reclamamos un pedacito de Punta del Este.
Que si es más mío, o menos mío y más de aquel otro. ¿Y que se cree aquel otro que vino apenas hace unas décadas y osa ocupar demasiado espacio?
¿Qué es lo que tiene Punta del Este que despierta esta posesividad casi enfermiza en muchos de nosotros?
Este último mes de julio y las celebraciones de los ciento diez años desde aquel 5 de julio en el que la Villa Ituzaingó pasó a llamarse Punta del Este, parecen haber exacerbado esta territorialidad llevándola a algo que raya con el fanatismo.
En Punta del Este hay personas de todo tipo y calibre: los nacidos y criados, los venidos y quedados, los nacidos pero que se criaron en otro lado y después volvieron, los nacidos y criados que emigraron pero que opinan como si estuvieran viviendo aquí. Los puntaesteños o habitantes de Punta del Este tenemos distintas realidades. Los puristas me dirán que sólo los nacidos y criados que siguen viviendo en esta ciudad pueden aspirar a llamarse así. Y que todo el resto tiene que contentarse con engrosar las cifras de un censo o votar en las elecciones, -siempre y cuando sean uruguayos, y hayan hecho el traslado de la credencial en caso de ser oriundos de otro lado-.
¿Por qué todos actuamos como enamorados celosos en cuanto a Punta del Este respecta?
Porque sólo puedo encontrar un paralelismo con esa primera etapa del enamoramiento, en la que queremos que el objeto de nuestro deseo haya nacido el día en que lo conocimos. Racionalmente sabemos que esa persona tuvo una vida antes de tener la suerte o el infortunio de toparse con nosotros. Una vida que no nos incluía, y aunque nuestra cabeza lo entiende, nuestro necio corazón prefiere ignorarlo.
¿Será que todos estamos tan enamorados de Punta del Este, que no soportamos la idea de que otros la hayan conocido primero? Que hayan sido los antepasados de otros y no los nuestros, los que la vieron y ayudaron a crecer. Acaso los que vinieron y se quedaron, tuvieron hijos y plantaron árboles, consiguieron empleos, montaron negocios o la eligieron para pasar los últimos años de sus vidas ¿no son tan o más fieles enamorados que los nacidos y criados?
Punta del Este es generosa, y si fuera una mujer, -porque me la imagino mujer-, nos debe mirar con cariño y con cierta condescendencia
También, por qué no, con una pizca de fastidio cuando nos ve enredarnos en esas discusiones estériles de los nacidos y criados, los venidos y quedados y sus infinitas combinaciones. “Hay para todos, muchachos” nos diría si pudiera. “No se peleen por ver quién me conoció primero. Cuídenme mucho y cuídense entre ustedes, que los necesito  a todos”.

viernes, 23 de junio de 2017

Sunny Isles Beach, un modelo de gestión

Sol, playa e impresionantes rascacielos

Sunny Isles Beach es una ciudad del sur del estado de la Florida .Tiene veintidós mil habitantes y forma parte del condado de Miami- Dade.  Al norte de Miami Beach, su vecina del sur, la famosa avenida Collins recorre ambas ciudades como una suerte de columna vertebral. A un lado y otro de esta arteria de tránsito se levanta esta hermosa ciudad. Tan joven, tan pujante.

Tiempo atrás, Sunny Isles firmó un acuerdo de intercambio y cooperación con nuestra Punta del Este. En los últimos días, una delegación del Municipio de Punta del Este viajó a los Estados Unidos para ratificar el citado acuerdo y asistir a las celebraciones de los veinte años de la creación de la ciudad de Sunny Isles Beach. Los festejos incluyeron diversos eventos para la comunidad en parques públicos y culminaron con un impresionante show de fuegos artificiales sobre el mar.

Economía

Sunny Isles tiene como motor de su economía al desarrollo inmobiliario de lujo. A diferencia de lo que ocurre en nuestro departamento, el argumento para definir esta estrategia no está basado en la necesidad de mantener ocupados a los obreros de la construcción, allí no constituyen un grupo de presión.
"Es la ciudad más bonita del condado de Miami-Dade" me dijo un chofer de Uber, de nacionalidad cubana, cuando me trajo de vuelta al hotel donde me hospedé en esa ciudad. Volvía de visitar Wynwwod, barrio famoso por sus murales callejeros y sus galerías de arte. Un tema que me apasiona y que compartiré con ustedes en una próxima columna.
Sunny Isles Beach tiene, según palabras de su alcalde George "Bud" Scholl, impuestos más bajos que otras ciudades de Miami. Esta se queda con el diez por ciento de lo recaudado del “property tax”, el equivalente a nuestra contribución inmobiliaria. El noventa por ciento restante va al condado de Miami- Dade. Esto si es casi un calco de lo que ocurre con nuestra Punta del Este que aporta casi la totalidad de los recursos municipales que se generan en nuestro departamento. Sunny Isles tiene la facultad de otorgar los permisos de construcción, los que se votan en las sesiones del concejo. Éste, al igual que los concejos de nuestros municipios, está compuesto por un alcalde y cuatro concejales.
La ciudad se ve pujante. En los últimos años se concretó una importante inversión en infraestructura, seguridad, creación y acondicionamiento de espacios públicos. Desde su fundación, ocurrida veinte años atrás, se crearon once plazas. También se definió la elaboración de un master plan urbanístico. Más reciente se contrató a una consultora internacional para la elaboración de un master plan cultural. Éste último tiene como cometido darle contenido y sentido de comunidad a la ciudad, teniendo en cuenta las diferencias culturales y socioeconómicas de sus habitantes.
En Sunny Isles Beach, además de los ciudadanos norteamericanos que allí residen, hay una gran presencia de rusos, canadienses y latinoamericanos de distintas nacionalidades, especialmente brasileños, venezolanos y argentinos. La ocupación en los lujosos edificios frente al mar, no supera el veinte por ciento a lo largo del año.
El precio de venta de algunos de los proyectos premium, muchos de los cuales llevan el nombre de reconocidas marcas internacionales, como Porsche, Armani, Fendi, Ritz-Carlton, promedia los quince mil dólares el metro cuadrado. Este es lo que cuesta vivir en algunos de los esbeltos condominios  sobre la primera línea de la playa. Los terrenos antes ocupados por moteles para un público de bajo nivel adquisitivo, -de los cuales todavía hay algún ejemplo como el Sahara Motel, testimonio de tiempos pasados-, fueron reemplazados por edificios encargados a los más destacados estudios de arquitectura a nivel mundial, entre los que se cuentan: Herzog y De Muron, Axioma3, Pelli Clarke- Pelli Architects, Revuelta Architecture, Kobi Karp y el uruguayo Carlos Ott, entre otros.
La ciudad recibió en los últimos años una inyección de fondos de los millonarios desarrollos inmobiliarios. Esto se nota en los servicios de muy alta calidad que provee a sus residentes. Entre ellos un colegio público con unos dos mil doscientos alumnos. Una línea de bus gratuita que hace un recorrido por la ciudad parando en todos los puntos importantes con modernos vehículos que recorren los kilómetros que le corresponden de playa. Varios edificios gubernamentales entre los que se encuentra un centro comunitario en el que pude ver un banco de plaza de moderno diseño que mediante un panel solar provee energía para los cargadores de celulares. "Este banco es también una suerte de Gran Hermano", me dijo una de las concejales, cuando me detuve a observarlo. "Tiene un dispositivo que cuenta la cantidad de celulares, por ende personas, que pasan enfrente".

Un instrumento legal que promueve la transparencia

La ciudad se divide al este y al  oeste de la famosa avenida Collins. Al este de esta vía de tránsito están los condominios y hoteles en altura en primera fila sobre el mar. Al oeste el resto de la ciudad con edificaciones más bajas y casas, algunas de ellas sobre los canales internos. La mayoría de los residentes permanentes viven en esta zona.
Para mantener zonas verdes destinadas a espacios públicos, la ciudad desarrolló lo que se denomina  TDR, “Transferable Development Rights”,  que se puede traducir como “Derechos Transferibles de Construcción”. Mediante este instrumento, se pueden dividir y por ende vender los metros cuadrados que se podrían construir en un lote de la zona oeste, de acuerdo a la ordenanza de construcción actual a un desarrollo de la zona este. Al hacer esto la tierra que vendió sus derechos se transforma en un parque o espacio público, en el cual ya no se puede construir. De esta manera el propietario del lote que los adquirió puede construir más metros cuadrados de los inicialmente asignados. Esta práctica resultó muy lucrativa para la ciudad. E instrumental para la creación y preservación de espacios verdes en una ciudad bajo constante presión de los desarrollistas inmobiliarios.

Después del boom inmobiliario, los desafíos de una joven ciudad

Como parte de la delegación del Municipio de Punta del Este tuve la oportunidad de entrevistarme con el alcalde y las concejales, así como con los profesionales rentados, el “City Manager” o Gerente de la Ciudad y la Directora de Cultura y Servicios Comunitarios. Todos ellos fueron muy generosos en contestar las preguntas que les hice acerca del funcionamiento de su ciudad. De estas conversaciones quedó claro que hay una visión en común de excelencia para Sunny Isles Beach,  además de varios desafíos por delante.
 La diversidad cultural y socioeconómica de los habitantes que trajo el importante desarrollo inmobiliario de los últimos años plantea un importante desafío a la hora de crear el sentido de comunidad y pertenencia. Los desarrollos inmobiliarios en la primera fila sobre el mar se irán enlenteciendo a medida que se vayan ocupando los terrenos. Consolidando de esta manera dos aspectos bien diferentes de la ciudad: el ultra lujoso del este por la cual la ciudad se ha hecho famosa a nivel internacional, y la zona oeste de niveles más accesibles donde vive la mayoría de la población permanente, y por ende el grueso de los votantes.
Así el gobierno de la ciudad de Sunny Isles tiene como principal desafío atender a estos dos públicos bien diferentes. Y lo lleva adelante apostando a la excelencia de los servicios, la inversión en infraestructura y la seguridad. Ellos ponen un especial énfasis en la comunicación constante con la población mediante varias vías, como ser un newsletter mensual que le llega por correo a cada persona registrada como residente. A esto se suma una actualizada página web, una presencia constante en las redes sociales, una revista trimestral y las periódicas audiencias públicas para tratar temas de interés de la población. Las sesiones mensuales del concejo son emitidas en un canal de cable de la ciudad. En un esfuerzo por promover la transparencia, la página web de la ciudad tiene un acceso directo a un archivo de los videos de todas las sesiones.

Como concejal y empresaria inmobiliaria, fue para mi un privilegio conocer una ciudad administrada con tanto profesionalismo. Espero que con este acuerdo de cooperación e intercambio, ambas ciudades encuentren en la otra una aliada y una amiga para poder superar los desafíos que ambas tienen que enfrentar en años venideros. Estoy segura que así será.

Muchas gracias Sunny Isles Beach por la generosa invitación.