domingo, 2 de junio de 2013

Punta del Este necesitaba una mascota ¡Y llegó Dakota!

Cuando parecía que nos estábamos aprontando para otro tranquilo invierno fernandino, signado por el enlentecimiento de la industria de la construcción y el desbarajuste que se nos armó con el “dólar blue” de la vecina orilla. Cuando parecía que íbamos camino a unos largos meses aburridos en espera de la cada vez más elusiva temporada, ¡Apareció Dakota Show!
Este programa que se emite los sábados a las 23 horas en Canal 7, es una especie de magazine gastronómico-deportivo-cultural que busca mostrar los eventos y lugares de Punta del Este fuera de temporada. Hasta acá, todo muy normalito, uno más de centenares de programas que han probado suerte con este formato, pero este tiene un arma secreta, -mejor dicho, tres armas secretas- de destrucción masiva: Dakota y las Dakota girls.
Comienza con una presentación al estilo hollywoodense en autos deportivos donde las chicas: Dakota, Estefanía y Anagabi recorren Punta del Este en un derroche de glamour local. La apertura de Dakota Show apela a la vieja fórmula ganadora: minas + autos, como bien lo prueban miles de calendarios en las paredes de millones de gomerías en todo el mundo.
Dakota es una morocha muy bien dotada de edad indeterminada, y la principal conductora del programa que lleva su nombre. Una mezcla de Sú Giménez, Coca Sarli y Conrad Angels vestida para el ratoneo masculino y la envidia femenina ante tanta curva vertiginosa. Las Dakota Girls, aprendices de la gran Dakota no se quedan atrás, co-conducen, cubren las notas de exteriores y cotorrean para las cámaras con sus tacos vertiginosos y apretadas minifaldas.
Hasta el momento han recorrido micrófono en mano, varios museos, centros culturales, boliches, restaurantes y eventos deportivos del departamento. Son varios los conocidos que han ido apareciendo en el Dakota Show. Las pocas ediciones que se han emitido van ganando adeptos o “Dakoteros” a la velocidad de la luz.
Dakota Show es MADE IN PUNTA DEL ESTE como dicen los créditos al final y  ya es noticia a ni
vel nacional.  El programa de Canal 12 “Sonríe, te estamos grabando” le dedicó un segmento de más de diez minutos a esta joyita local, en los que desmenuzaron el contenido, el estilo de conducción y efectos especiales como la lluvia de corazones, o una suerte de tele transportación que hace que su conductora, aparezca sorpresivamente en los lugares.
Dakota no se quedó atrás y contestó en el programa de este sábado pasado  a los comentarios un tanto irónicos del conductor del programa capitalino. Ante la sugerencia de que el programa estaba grabado en una suite de hotel, mostró su casa de Beverly Hills, donde se graba el show. De paso cañazo y nos hizo saber que vive en un barrio lleno de mansiones, con obras de arte recolectadas en sus viajes por Europa, y no es “del interior profundo” como sugirieron.  La cosa no quedó ahí. Dakota se preguntó al aire si el conductor conocería Punta del Este y lo invitó a visitarla en el set de su programa y a sentarse con sus “girls” en su “soufa”.
Bromas aparte, la chicas Dakota aparecen con su aire de conejitas de Playboy, su desparpajo, su despliegue de abundante carne femenina, sus grititos y su lluvia de corazones, para calentar un poco al público masculino y devolvernos la sonrisa de cara  a  los largos meses de invierno.
Me confieso “Dakotera” convencida, y como dicen en el brindis con copones rojo pasión, en el cierre de cada programa: “Recuerda que tú también puedes ser una estresha”  

¡Gracias Dakota and girls por recordármelo!

Dakota Show se transmite todos los sábados a las 23 horas por Canal 7

domingo, 26 de mayo de 2013

Buenos Aires y sus sorpresas

Toda la vida me gustó visitar los talleres de los artistas. Agradezco a los que me han abierto sus puertas y dejaron ser partícipe del proceso de creación de sus obras. Me inspira admiración y respeto, esa confianza, esa entrega.  Calculo que debe ser de alguna manera como desnudarse frente a extraños, ya que en el arte se vuelca lo mejor y lo peor de uno mismo. Se abren compuertas que normalmente permanecen cerradas. En la apertura de un taller, el artista se apresta a compartir un proceso que pertenece más al ámbito de lo privado. Deja acceder a “la cocina,” muestra las obras en ejecución, las técnicas usadas y se dispone a dialogar con su público. Todo esto le da, a mi parecer, un ingrediente extra, un valor agregado a la experiencia de apreciar una obra de arte.
El martes 15 de mayo tuve la oportunidad de despuntar el vicio en Buenos Aires, en “Talleres Abiertos de Par en Park” en el barrio de Barracas. Junto con tres amigas y casi un millar de personas más, recorrí los talleres de doce reconocidos artistas: Eduardo Hoffmann, Eugenio Cuttica, Milo Lockett, Hernán Dompe, Marino Santa María, Juan Lecuona, Mónica Van Asperen, Daniel Corvino, Ana Candioti, Amalia Bonholzer, Jorge Roieger y Horacio Sánchez Fantino. Todo esto ocurrida en el impresionante edificio Central Park, inconfundible ícono porteño por su colorida fachada diseñada por el famoso artista fallecido en 2008, Pérez Celis. 
Enclavado en el barrio de Barracas, con vista a la Autopista 9 de Julio Sur, este monumental conjunto arquitectónico ocupa una manzana entera. Este edificio fue la sede de la imprenta Fabril Financiera, una de las más importantes de Sudamérica, y de la Compañía Argentina de Fósforos (1889). En la actualidad es un universo donde se alojan empresas de muy diferentes actividades y talleres de artistas, guardería de obras de arte y también el Museo de la Balanza, con más de dos mil piezas.
Cuadros de gran formato en distintas técnicas, fotografías intervenidas, esculturas y objetos de diseño competían por la atención del público desde las grandes salas, propias de un edificio industrial. Para acceder a los talleres había que subir por un gran montacargas pintado de negro, a modo de pizarrón,  lleno de leyendas y dibujos. Se abría la puerta y ¡Zas! Ahí estabas, entre hombres de traje, mujeres de tacos altos, excéntricos con locos peinados, decenas de amantes del arte y algún que otro “famosito.” Todos ellos personajes de la fauna porteña.
Desde temprano, se supo que una de las expositoras invitadas era Sara Stewart Brown, la mujer de Jorge Lanata, y que el popular periodista estrella del momento acudiría al evento. Así fue y se convirtió en uno de los personajes más buscados de la reunión. Desgraciadamente no me lo crucé, pero sí escuché los ecos de su visita. Parece que fue aplaudido como una suerte de estrella de rock ni bien entró a la sala.
Sara Stewart, a quien su marido llama cariñosamente “Kiwi” y curiosamente trata de usted, presentó una serie de retratos de la cantante argentina Juliana Gattas, líder del grupo Miranda! Estas eran fotos intervenidas usando materiales poco tradicionales, como productos de maquillaje y lentejuelas, canutillos y perlitas. El resultado es un arte muy pop al estilo de los retratos de Andy Warhol.
Cuando uno visita una ciudad como Buenos Aires, esta siempre te tiene reservadas sorpresas. “Talleres de Par en Park” una de ellas. Estoy segura que nunca me hubiera enterado de la existencia de este lugar, a no ser por una querida amiga porteña que conoce como nadie los secretos de esta fascinante ciudad.

Gracias Daniela y Buenos Aires, por dejarme conocer una iniciativa que me encantaría que se replicara, en menor escala, en nuestra ciudad. Estructuras no nos faltan, como el ex cine Ocean o alguno de los otros edificios abandonados que tenemos en la zona del faro de Punta del Este. ¿No se podrá dar algún incentivo a los dueños de estos edificios para que los destinen, al menos por un tiempo, a iniciativas de este tipo? Creo que todos saldríamos beneficiados. 

martes, 21 de mayo de 2013

Frio polar y política en Buenos Aires


Buenos Aires fue días atrás la sede de la IV Cumbre Mundial de Comunicación Política realizada en la sede de la Universidad Católica (UCA) de Puerto Madero. 
La convocatoria fue exitosa tanto por la calidad de los expositores como por la nutrida concurrencia que siguió las múltiples exposiciones realizadas por reconocidos expertos en ciencia política.
El coqueto edificio “San José”, uno de los varios que componen el campus universitario de la prestigiosa UCA, hervía de gente y de ideas en una fría mañana, en la primera de tres jornadas de conferencias y talleres que se llevaron a cabo el 15, 16 y 17 de mayo pasados. 
Mil doscientos participantes de más de veinte países colmaron los cuatro salones habilitados de manera simultánea para lo que constituyó una intensa inmersión en el mundo de la consultoría política.
La oferta fue variada y la elección de las conferencias o talleres se transformó en un desafío ya que nadie quería perderse ninguna de las exposiciones. 
El martes 15 en el auditorio “Juan Pablo II” los participantes de la cumbre, provenientes de varios países, se agolparon para escuchar la exposición de una de las estrellas del encuentro: el venezolano J.J. Rendón con veintisiete años de carrera profesional, y una reconocida trayectoria internacional en consultoría política.
Rendón tiene un palmarés difícil de igualar logrado a lo largo de su extensa trayectoria que incluye haber asesorado a los luego presidentes de su país, Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera, a los colombianos Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, al hondureño Porfirio Lobo y al mexicano Enrique Peña Nieto, entre otros.
Durante su exposición Rendón comparó las campañas de los candidatos Nicolás Maduro y Henrique Capriles en la cual se desempeñó como asesor del líder opositor venezolano.
Su presentación tuvo un claro matiz político. Denunció y presentó evidencias de que la elección de Maduro fue un fraude electoral.
Rendón calificó de “neo-totalitarismo” a la actual situación política que vive su país y advirtió sobre este punto a los argentinos al considerar que los métodos empleados por el régimen chavista son replicados por la presidente argentina Cristina Fernández de Kirchner.
Argentina, como su país Venezuela, sufre de un proceso continuo que apunta a desmantelar el régimen democrático mediante la usurpación de los tres poderes del estado, el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Uno a uno, sin solución de continuidad, los tres poderes del estado convergen en uno solo destruyendo los principios republicanos que deben caracterizar a una sociedad de derecho. Rendón explicó que estos son grupos que en el fondo nunca creyeron en el sistema y tienen como objetivo alcanzar y retener el poder para ir desmontando las instituciones democráticas y republicanas bajo la premisa de que no sirven. 
A Rendón le siguió un panel de tres consultores políticos, Ricardo Castillo de Venezuela, Israel Navarro de México y Santiago Pérez de Ecuador. Los tres presentaron casos de campañas legislativas exitosas. Una de las curiosidades, presentada por el consultor venezolano fue la del payaso brasileño Tiririca, quien en las elecciones del 2010 se presentó como candidato a diputado federal. Encima resultó electo. Algunos de los mensajes que usó durante su campaña fueron: "¿Usted sabe lo que hace un diputado federal? La verdad que no sé, pero si me vota le cuento. Vote por mi".  Paradójicamente Tiririca fue votado uno de los seis mejores diputados por una asociación de periodistas especializados en política. 
Los tres consultores se refirieron también a la relación de los aspirantes a legisladores con su correspondiente candidato presidencial y a la importancia de dar a conocer al electorado las funciones de un legislador, ya que muchas veces la gente las ignora. Destacaron también el impacto más inmediato en una comunidad que puede tener la elección de un candidato al poder legislativo. 
Otro de los conferencistas estrella de la cumbre fue el brasileño Hiram Pessoa de Melo, también llamado “el mago Merlín de la política”, por su probada trayectoria en campañas difíciles. Pessoa  trabaja desde 1982 como estratega, creativo y productor de medios en más de sesenta y cinco campañas para presidente, gobernador, senador e intendente en Brasil, Paraguay, Bolivia, Venezuela, Europa, África y cuenta con un setenta y cinco por ciento de victorias concretadas.
Pessoa vino a presentar los puntos principales de su libro "Gana quien comete menos errores". Habló de las oportunidades para la consultoría política en Brasil, e hizo hincapié en las diferencias entre las campañas brasileñas y las norteamericanas. Según Pessoa las primeras apelan más a la emoción que las segundas. A su juicio, una campaña para intendente en el Brasil puede costar hasta cien millones de dólares. En su ponencia trató de abarcar las principales dificultades con las que se puede encontrar un consultor político al diseñar una campaña, entre ellas y como uno de los mayores desafíos destacó el temperamento del candidato. Recordó que en la mayoría de los casos los errores que se cometen terminan siendo siempre los mismos gracias a lo que denominó como “una suerte de autismo endémico que parece sufrir la política.”.  Recalcó la importancia de contar con asesoramiento externo de un profesional de la comunicación política, ya que según Pessoa "lo más caro en la política es perder una elección."
Una de las joyitas de la cumbre fue la conferencia acerca de la aplicación de nuevas tecnologías a la política.  Según el conferencista, los dispositivos móviles hacen que sea posible tener encuestas que antes llevaban unos quince días y numerosos voluntarios en sólo tres, pudiéndose analizar los datos en tiempo real. También destacó la importancia del buen uso de twitter y otras redes sociales.  Estas son hoy en día una herramienta indispensable para cualquier político del siglo XXI
En el primer día de la IV Cumbre Mundial de Comunicación Política daba la sensación que varios de los consultores estrella que vinieron a dar sus conferencias vieron en Argentina una buena oportunidad de vender sus servicios de cara a las próximas elecciones.
La oposición bien que lo necesita. 

domingo, 5 de mayo de 2013

Motín a bordo


“Barcos de amplio velamen, pero sin timón, no saben adivinar su propia ruta: ignoran si irán a varar en una playa arenosa o a quedarse estrellados contra un escollo”. Fragmento del Hombre Mediocre de José Ingenieros.

Las mujeres de Maldonado interesadas en la política tuvimos una oportunidad única el año pasado de participar de un ciclo de capacitación, que proféticamente se llamó “Mujeres al Timón.” Estos talleres temáticos se llevaron a cabo durante cuatro sábados en la Junta Departamental. El objetivo era educar a las mujeres en temas relacionados a la política y promover la participación de las mismas en las listas, con vista a la ley de cuotas que será implementada por única vez en las elecciones nacionales del 2014. Esta establece una participación más equitativa de ambos sexos en la integración de órganos electivos nacionales y departamentales y la dirección de los partidos políticos: de cada tres postulantes a los cargos, uno debe ser de un sexo diferente.
Confieso que nunca fui muy amante de esto de agrupar a la gente por características que no elegimos, como ser género, raza, edad, lugar de origen o cualquier otra particularidad con la cual se pretende encasillar a un grupo de individuos. Es por eso que dudé antes de apuntarme en los seminarios de “Mujeres al Timón.” Pudo más la curiosidad y las ganas de aprender acerca del proceso electoral de nuestro país. No salí defraudada, durante cuatro sábados me senté el cómodo sillón de algún edil de la Junta Departamental y escuché disertaciones muy esclarecedoras, como la de la politóloga inglesa radicada en Montevideo, Niki Johnson, que hizo un resumen de la participación femenina en los gobiernos nacionales a lo largo de la historia.
La asistencia a estos talleres superó las expectativas de las organizadoras, a las fernandinas se sumó un importante contingente de Rocha. Mujeres de distintas edades, profesiones, clases sociales y localidades del departamento colmamos el recinto de la Junta Departamental. Era un grupo heterogéneo con un interés en común: aprender. En los ejercicios prácticos nos agrupábamos por partido político; junto con otras cuatro o cinco más nos autodenominamos las sin partido o indecisas, y haciendo nuestra momentánea indefinición a un lado, debatíamos los temas propuestos y tratábamos de lograr el consenso necesario para presentar nuestra posición al resto del grupo. 
Todos los grupos humanos tenemos nuestras particularidades, características que nos hacen fuertes y nos unen y otras que nos debilitan y separan. Lamentablemente vi prevalecer las segundas en relación a un incidente con respecto a unas firmas que tuvo lugar el mes pasado. A mi parecer, el tratamiento de lo que pudo haber sido un problema interno, resuelto dentro de la Red de Mujeres Políticas, agrupación  que supuestamente promueve la solidaridad  y el empoderamiento de las mujeres, en vísperas de la aplicación de la esperada ley de cuotas, distó mucho de ser caritativo, respetuoso y ni siquiera solidario.
Quiero pensar que la Red de Mujeres Políticas puede reponerse de este revés, que los tímidos intentos de apelar a la unidad promovida por ser del mismo género, no fueron borrados de un golpe de timón, y va a primar la solidaridad femenina por sobre los egos, las rencillas dentro y entre los distintos partidos y los intereses particulares.  
Quiero pensar que el barco que zarpó gracias al esfuerzo de un pequeño grupo de mujeres emprendedoras que llevaron esta iniciativa adelante con todo lo que esto conlleva, va a llegar a buen puerto y no va a quedar encallado por la falta de visión e intolerancia de unas pocas.  

viernes, 19 de abril de 2013

De cacerolazos, la vieja, Rodete, valijas y otras yerbas

Participar de las manifestaciones populares siempre tiene algo removedor, uno tiene la ilusión de transformarse por un rato en protagonista de la historia. 

Confieso que planee mi viaje a Buenos Aires sabiendo que me iba a tocar estar en el cacerolazo del 18 de abril o el 18A, como lo llamaron. La mayoría de mis amigos argentinos iban a participar de alguna manera u otra, unos marchando, otros coordinando la compra de unos gigantescos globos de helio con los colores de la bandera argentina y leyendas estampadas. Los vi, eran unos globos majestuosos que se elevaron sobre la multitud con consignas como: unidos en libertad, justicia independiente, no a la re re elección y oposición unida.
Gran parte de la gente que conozco en Buenos Aires iba a ser parte de alguna manera u otra de la tercera protesta contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.


La manifestación que yo viví en una tibia noche de abril por las calles de Buenos Aires fue pacífica, respetuosa, multitudinaria y hasta me aventuro a decir un tanto descafeinada. ¿Por qué digo esto último? ¿Qué sentido tiene?
La civilizada concentración del jueves pasado presentó un importante contraste a la vehemente ansia de poder y al apasionado e incendiario relato kirchnerista de la realidad argentina. Quizás fue mi sensación, pero a pesar de que a diferencia de las otras marchas esta iba a contar con el apoyo de la oposición, el gran protagonista siguió siendo el pueblo. Un pueblo demasiado solo, huérfano de representes que tengan la fuerza y los cojones para enfrentarse con la presidente y darle una dosis de su misma medicina. Los líderes de la oposición disfrazados de ciudadanos comunes, simplemente hicieron número. 

Hablando con amigos míos que participaron de la protesta, todos me dijeron, que sentían que no tenían a nadie que los representara. Lo veo, es evidente que para mucha gente es así. Gran parte del pueblo, ese con el cual me mezclé, ese que llevaba carteles caseros con reclamos y consignas, y tomaba la calle con improvisados instrumentos de percusión estaba solo. Esa orfandad se me hizo evidente en las calles de Buenos Aires el jueves 18 de abril del 2013 y me dejó una suerte de melancolía que no me abandona.

La indignación y sensación de impotencia es palpable dentro de los barrios de clase media dentro de los cuales normalmente me muevo , cuando visito esta ciudad. El taxi que me tomé en Aeroparque era manejado por un señor de unos sesenta y tantos años que me urgió a ir a la marcha, y cuando supo que era uruguaya fue imposible no hablar de la vieja y el tuerto, el escándalo destapado recientemente en el programa del periodista Jorge Lanata, en el cual se mencionan las valijas llenas de dinero que supuestamente viajaban a Uruguay entre otros destinos, y el dudoso personaje que hizo todas estas acusaciones. “Rodete, lo llamamos nosotros” me dice el hombre con un tonito irónico y la gracia característica de muchos porteños, refiriéndose al joven Leonardo Fariña, uno de los personajes de la semana, que alimentaron la rabia popular entre algunos sectores.

El relato oficial también despierta pasiones, agradecí la ocasión de escuchar la otra campana de la boca de otro  taxista, el día después de la marcha. En este caso era un uruguayo radicado en Buenos Aires desde 1986 que defendió vehementemente en los veinte minutos que duró mi viaje, la gestión del actual gobierno, demonizó al grupo Clarín y vivió la manifestación del 18A como una afrenta personal.

El jueves de noche, cuando volví al lugar donde me estoy quedando, cansada de la caminata por la avenida 9 de Julio y con la cabeza llena de imágenes y sensaciones de lo que acababa de vivir, me encontré que una amiga había escrito algo que reflejaba muy bien mi, en ese entonces inexplicable, desazón:

“una suerte de desánimo me invade ...
hoy es la marcha 18A para mostrar nuestro descontento ...
me siento un poco idiota ...

no pertenezco a ningún partido político, voy por las mías ,porque me hace mal ver a la Argentina como está ...
no me siento representada por nadie, me hace “ruido“ esto de ir a la calle ,manifestarse un rato para luego volver a casa ...
meterme en una cama calentita y comentar por las redes sociales ...’señora de la casa que se queja’...

La verdad...me siento una idiota 
algo se me escapa...”


Tengo la misma sensación Daniela, a mí como espectadora y amiga de este pueblo querido también se me escapó algo. 

sábado, 6 de abril de 2013

Reinas y señoras del lugar


Llegó la época de las solitarias caminatas por la playa acompañada de mi perra Cleo.
Cleo es una golden retriever que acaba de probar las delicias y responsabilidades de la maternidad, y aguarda con impaciencia las señales de que estoy pronta para invitarla a que me secunde en uno de nuestros paseos matinales.  Espera con manifiesta ansiedad el momento de compartir un poco de tiempo a solas con su dueña, lejos de dos demandantes y rechonchos cachorros de apenas 15 días.
La playa se extiende inmensa para nosotras dos. El mar embravecido de un color gris plomizo no invita a bañarse, sino que impone un sobrecogedor respeto. Nuestras huellas nos siguen, son las únicas en la playa, las olas barrieron los rastros del paso de otros seres.  La playa es toda nuestra, somos las dueñas y señoras del lugar. Compartimos nuestro provisorio reinado con una bandada de gaviotas y eventualmente hacia el fin de nuestro paseo, nos topamos con un solitario pescador que espera el pique de esa elusiva corvina.
Es una época que puede ser melancólica en Punta del Este.  Vemos día a día como el verano nos abandona, los comercios cierran para dar licencia a su personal, de un día para otro se apagan los semáforos. Los locales lo vivimos casi como un rito “Apagaron los semáforos, ¿viste?” nos decimos unos a otros con un airecito cómplice.  
Cuando llega la noche, los numerosos edificios que pueblan el paisaje tienen apenas dos o tres luces encendidas, dándole a la ciudad un aire misterioso. Punta del Este en esta época del año no es para todos, muchos encuentran inquietante su solitaria belleza. Extrañan el bullicio de la gente, el tráfico, las luces. Esos son los que se vuelven a sus lugares de origen, los que ya no me acompañan en mis caminatas matinales con Cleo.
Cleo y yo sabemos que nuestro reinado dura poco, que son apenas unos días en los que nuestras huellas son las únicas de la playa de Punta de Piedras. Mientras tanto lo disfrutamos y antes de volver a casa juntamos algunas ramitas y piñas para prender la chimenea. Viento fresco, olor a mar y madera quemándose, aromas de Punta del Este en otoño, un placer reservado para unos pocos.

martes, 12 de marzo de 2013

A CABALLO POR EL PAGO MÁS GRANDE DE LA PATRIA


Hace 27 años que en el corazón del país se celebra la fiesta más criolla de la región. Es la Fiesta de la Patria Gaucha, orgullo del departamento de Tacuarembó.
Este año tuve la oportunidad de asistir por primera vez a esta celebración de nuestras raíces, y pude comprobar en carne propia, que la tradición gauchesca sigue viva y transmitiéndose de generación en generación. La Fiesta de la Patria Gaucha es -para los que somos de la ciudad- una oportunidad de reencontrarnos con la gente del campo y recordarnos cómo era y en muchos casos sigue siendo, la vida de gran parte de nuestro pequeño país. 
La fiesta se realiza en el predio  de la Laguna de las Lavanderas, a la entrada de la ciudad de Tacuarembó. Tuve la fortuna de llegar a la Patria Gaucha como se debe, a caballo por el quebrado y hermoso campo del departamento más grande del Uruguay.
Salimos el jueves 7 de marzo de una estancia en Cuchilla Laureles a 70 km de la ciudad de Tacuarembó. Nuestros guías eran Darío y Nelson, dos baqueanos de la zona, que nos iban contando en su español aportuguesado de la gente de la frontera, de qué se trataba lo que íbamos a ver. Sus palabras rezumaban el orgullo de ser parte de una fiesta que celebra nuestra historia y nuestras tradiciones.
Nada de lo que había leído me había preparado para experimentar la miríada de sensaciones que tuve al ser parte del desfile del sábado, con mi caballo Pico Blanco. Tampoco estaban preparados mis compañeros de cabalgata: mi marido norteamericano, un amigo francés, una arquitecta y un ingeniero de Montevideo. A esta altura ya habíamos cabalgado más de 60 kilómetros juntos, compartido aventuras e intercambiado recetas para los dolores musculares, después de tremenda proeza.
El olor de los caballos, del asado y del humo. Las voces de los gauchos, los relinchos y el sonido de los cascos de casi 3000 caballos en el pavimento, todavía resuenan en mi memoria mientras escribo estas líneas en la comodidad de mi casa de la ciudad.
El desfile del sábado 9 de marzo era una línea interminable de jinetes de todas las edades, todos con sus mejores galas, alineados, marchando de a tres al trotecito por la avenida Manuel Oribe, para terminar a la altura de la plaza en el centro de la ciudad de Tacuarembó. Un inmenso mar de sombreros, banderas y pingos de todos los pelos imaginables desfilaban airosamente al son de los gritos de “Viva la Patria” que animaban a la multitud de jinetes. Los forasteros desfilamos con la sociedad criolla “Patria y Tradición”, fundada en 1945, la más antigua de la región.
La Fiesta de la Patria Gaucha, dista mucho de ser una simple criolla. Es una gran celebración de cinco días, en los que doce sociedades criollas o aparcerías participantes y nueve sociedades invitadas compiten en una serie de actividades, sumando puntos en pos del gran premio del evento. Se compite en pruebas de campo, como carrera de potros, jineteadas y concurso de doma. Las aparcerías  recrean con gran esmero construcciones de la época artiguista en el Fogón Criollo. Se elige entre las jovencitas a la  Flor del Pago, que no sólo debe ser bella, sino que debe demostrar su habilidad en las tareas del campo y  se premia la elegancia y  organización del Desfile Gaucho. Se pasa de la simple criolla a un evento complejo e integrado por muchas actividades que buscan plasmar las variadas realidades camperas. Están presentes la música folklórica, las danzas típicas, la cocina criolla y la oportuna verborragia de los payadores. La Patria Gaucha es una verdadera celebración de la vida del campo, un homenaje a su gente y a su fiel compañero, el caballo criollo. El norte del país se viste de fiesta y la ciudad de Tacuarembó es una generosa anfitriona que acoge a gente de todo Uruguay y el sur de Brasil.
Mi amigo Avit, un francés, apasionado por los caballos y este tipo de aventuras, vino especialmente de Nueva York para la cabalgata por Tacuarembó hasta la Patria Gaucha. Cuando fui a dejarlo en el Aeropuerto Carrasco el domingo, fui hasta el local del Ministerio de Turismo para pedir información de este evento. Grande fue mi sorpresa y desilusión al ver que no tenían nada que ofrecerme, solamente un mapa de la ciudad de Tacuarembó.  Sería bueno que los burócratas de la ciudad también miraran un poco el campo y reconocieran que nuestra identidad no es sólo sol, playa y carnaval.