Este domingo pasado, lluvioso y frio, se me
ocurrió preguntar por twitter: “¿Dónde se puede ir en Maldonado por el Día del
Patrimonio? ¿Algo para sugerir?”
A los pocos minutos recibí una respuesta del
periodista y amigo Alexis Cadimar, en que me recomendaba entrar en el sitio web
de FM Gente, donde había un link a una guía publicada por el Ministerio de Educación
y Cultura en la que había una lista de actividades y lugares para visitar en
todo el país. Raudamente bajé el documento y busqué el departamento de
Maldonado.
Grande fue mi sorpresa al ver que lo único que
había listado para visitar en Punta del Este era el edificio de la Prefectura. No
sé qué pasó, si Punta del Este se durmió el día en que había que mandar la información
para esta guía que consta de casi cien páginas, pero cuesta creer que lo único digno
de ser visitado en nuestro principal balneario sea este edificio.
Ya francamente decepcionada hice una búsqueda
en Google y allí me aparecieron las recomendaciones del Municipio de Punta del
Este. Magras y escuetas por decir algo. Al edificio de la Prefectura se agregaba
una muestra de Ana Baxter en el Museo Ralli, autos clásicos frente al Edificio de la ANCAP
en Gorlero, el Museo Policial de Punta del Este y una misa criolla en La
Candelaria.
Intrigada ante tan poca oferta, decidí
buscar en la página web del Diario Correo de Punta del Este. Allí había una
lista más completa de actividades. En la jurisdicción de Punta del Este a los
lugares anteriormente mencionados se agregaba una muestra de arte en el Centro
Cultural Kavlin.
Nos preciamos de ser un balneario de
renombre internacional. Los discursos y planes estratégicos de nuestras
autoridades, todos mencionan el “desestacionalizar”, el alargar la temporada como una de las principales preocupaciones y justificativos, que requiere de centros de convenciones y predios feriales, universidades,
polos gastronómicos, más hoteles y otras grandes obras de infraestructura.
Este fin de semana pasado fue feriado
argentino y a pesar de las restricciones cambiarias, mal tiempo y demás avatares
algunos valientes hay en la vuelta. A nuestros visitantes y residentes les podríamos
haber ofrecido un circuito cultural, bien publicitado. Edificios y lugares no
nos faltan, solamente organización, voluntad y un poquito de planificación.
