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domingo, 7 de septiembre de 2014

Cadícamo y Marx bailan un tango en Piedras del Chileno

Alguien dijo alguna vez que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia, la segunda como farsa. Fue don Karl Marx. En el siglo siguiente en los cafetines de Buenos Aires se escuchaba el famoso tango “Por la vuelta” de Enrique Cadícamo. “La historia vuelve a repetirse, mi muñequita dulce y rubia, el mismo sol, la misma lluvia y ese loco, loco afán…”, escribió el vate porteño. Como se quiera todo parece volver a repetirse. Como siempre.

Y acá en Punta del Este la historia y el loco afán vuelven a repetirse como en el tango. Y como profetizó don Carlos.
Los argumentos son los mismos que se han usado ad nauseam. Unos presionan alegando futuras inversiones faraónicas, que darán trabajo, traerán prosperidad y toda clase de bondades.
Van a las reuniones munidos de renders y un reloj que hace tic-tac, tic-tac bien fuerte para recordarles a los jerarcas, asesores y demás participantes de estas tertulias de que si las cosas no se hacen “ya” los inversores se retiran.
En estos escenarios siempre está el favorcito, siempre hay una “excepción” que hay que hacer para que la inversión sea más rentable. Perdón, dije “excepción” una mala palabra para algunos y algunas. En la nueva jerga la excepción o favorcito se transformó en modificación a la ordenanza de la construcción o “favorazo”. Eso de “modificación a la ordenanza de la construcción” suena mejor, menos personalizado, más transparente. Esto parece ser solamente un tema de vocabulario favorecido por cierto partido político, ya que según lo que hemos visto últimamente, las modificaciones a la ordenanza vendrían a ser excepciones que abarcan a más de un padrón.
El 25 de junio del 2013 la bancada oficialista de la Junta Departamental de Maldonado aprobó en solitario, después de escuchar los argumentos de los ediles opositores, una modificación a la ordenanza de la construcción en la zona de Piedras del Chileno. La edificabilidad de la zona que va desde la playa Las Grutas hasta la Laguna del Diario fue modificada esa noche, permitiendo edificios de cinco pisos y bloques bajos. La justificación para la reconversión de esa tierra era un gran puerto para yates y cruceros con un gran complejo hotelero y residencial que allí se iba a instalar en un futuro lejano e impreciso.
Tres ediles de la bancada oficialista dieron su voto a regañadientes, ya que se sintieron obligados a acompañar al resto de la bancada por disciplina partidaria. Uno de esos ediles fue nada más y nada menos que el Presidente de la Comisión de obras de la Junta Departamental, el frenteamplista Hebert Nuñez, que hacia el final de la sesión, que culminó pasadas las tres de la madrugada, dijo lo siguiente “Ha sido una gran farsa, aguanté la paliza y la verdad que hay cosas que son ilevantables (sic) y que es una lástima, pero es bueno que hayamos pasado por esta situación porque de todas las situaciones se aprende. Hubiera dado los plazos, lo dije públicamente, lo dije en la bancada y hasta último momento intenté revertir esa situación porque, en definitiva, esta misma norma que hoy ha sido criticada a cuatro manos, en diez días la votaban todos con alguna ligera modificación.- Por eso vuelvo a decir, si esta norma dentro de quince días iba a ser buena, ¿por qué iba a ser tan mala como se pintó hoy acá?”
La gran pregunta es: Si había tanta resistencia, incluso dentro del mismo partido de gobierno, y lo único que se estaba pidiendo en esa instancia es que se diera más tiempo para estudiar la propuesta, ¿por qué el apuro del oficialismo por aprobarlo esa noche?
Ahora que trascendió que el Poder Ejecutivo acaba de resolver dejar sin efecto el permiso concedido a la empresa Bandeluz SA el 31 de octubre de 2005, en el que dicha empresa se comprometía a construir un complejo compuesto por un puerto para yates y cruceros, comercios, un hotel 5 estrellas con sala de convenciones, centro de espectáculos, casino privado y viviendas en bloques, nos queda un sabor amargo. La sensación de que una vez más se le toma el pelo a la ciudadanía.
Es más que evidente que en la sesión de esa noche de junio lo único que pasó es que algunos de esos supuestos inversores que estaban detrás de los que vinieron munidos de renders, labia y apuro vieron aumentado su patrimonio de la noche a la mañana,
Según palabras del edil del Partido Nacional Rodrigo Blas, ese loco, loco afán de aprobar el proyecto esa noche junio parece haber sido provocado por lo siguiente: “El apuro es hoy, y el apuro es hoy porque hoy se está disolviendo Bandeluz SA, hoy se están repartiendo los porcentajes y las acciones de Bandeluz SA, y el señor que hoy tenía el 7% de U$S 20:000.000 mañana va a tener el 7% de U$S 68:000.000. Y hay una bancada y una mayoría que se lo da hoy y no la semana que viene, y no dentro de diez días”,
¿Habrá sido realmente así? La historia vuelve a repetirse y tarde o temprano las cosas quedan en evidencia. Los señores apurados se fueron y los que estaban esperando la llamada de que el cambio había sido aprobado no tuvieron siquiera que asomar la nariz.

Los que quedan para dar la cara son nuestros representantes electos. Estos le deben una explicación a quienes depositaron en ellos su confianza, o sea a todos nosotros. En menos de sesenta días van a pedir nuevamente nuestro voto. Votemos a conciencia, investiguemos en manos de quien dejamos el futuro de nuestro departamento y nuestro país. Es lo menos que podemos hacer si no queremos que la historia vuelva a repetirse como en el tango.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Billetera mata paisaje

Todos los que tenemos el don de la vista poseemos como parte de nuestro acervo de recuerdos una serie de paisajes que fueron el escenario de momentos memorables de nuestra vida.
¿Quién de nosotros no se maravilló alguna vez al venir por la ruta interbalnearia con la primera aparición en el campo visual de la ciudad de Punta del Este y la isla Gorriti?
El paisaje nos da sentido de pertenencia, sabemos al divisar tal o cual referencia geográfica que nos estamos acercando o alejando del lugar al que consideramos nuestro hogar. Este constituye un nexo entre el ser humano y la naturaleza. Nos confiere un “sentido de lugar”, es un referente espacial y cultural.
Los hombres somos seres contradictorios, si nos enteramos que una obra de arte fue dañada por un acto vandálico la mayoría de nosotros saltamos indignados y llamamos al perpetrador de bárbaro e insensible. Consideramos que todos los castigos humanos son pocos para semejante bestia capaz de arruinar una creación humana que nos sensibiliza y conecta con lo divino. Dañar una obra de arte acarrea una condena social y despierta la indignación colectiva. 
Este no es el caso con la alteración irreversible de los paisajes. Asistimos día a día a la modificación, muchas veces irreversible de los mismos con una placidez bovina. Esto es especialmente preocupante en el departamento de Maldonado, ya que hay una creencia colectiva de que todo lo que no se puede medir en metros cuadrados o dólares, no es digno de ser tenido en cuenta, y no merece ningún sacrificio de orden económico y menos político.
Una de las acepciones de la palabra “paisaje” según la Real Academia Española es: una extensión de terreno considerada en su aspecto artístico.  En una verdadera obra de arte, -esa que nos golpea en el plexo solar y nos devuelve un poco la fe en el mundo-, no falta ni sobra nada. Si nos parece casi sacrílego cambiarle el final a El Quijote o agregarle unas pinceladas a una obra de Monet, ¿por qué nos sentimos que no tenemos un reclamo válido cuando nos oponemos a que alteren un determinado paisaje?  
¿No es este un activo que poseemos, acaso? Esa combinación de elementos: océano, estuario, bosques de pinos, dunas, rocas, bahías y penínsulas que conviven con dos pequeñas islas que se divisan desde la costa, constituyen algunos de los elementos naturales que nos hacen únicos. Pasa lo mismo con las personas, puede haber muchos hombres y mujeres en el mundo, pero ninguno tiene esa combinación única de características que posee la persona de la cual nos enamoramos.
Sabemos que tanto las personas como los paisajes cambian, es imprescindible, ya que esto es lo único permanente, pero tengamos cuidado de no cambiar tanto de manera de volvernos irreconocibles y decepcionar a esa legión de fieles enamorados con los cuales todavía contamos
Entender la magnitud de los cambios propuestos, fue uno de los puntos que plantearon los ediles de la Comisión de Obras de la Junta Departamental cuando se les pidió que votaran una modificación a la ordenanza de la construcción para la zona de Piedras del Chileno, hace cosa de dos meses.
¿Cómo se va a ver la entrada a Punta del Este si aprobamos esto? preguntaron en todo su derecho, como nuestros representantes electos.  Como única respuesta tuvieron una filmación casera y un render hecho a las apuradas para salir del paso.
La modificación fue aprobada por la bancada oficialista sin mayor debate, ni participación de la ciudadanía. El paisaje tal cual lo conocemos, ese que les describía unos párrafos antes, es pasible y probablemente sea modificado para siempre gracias a este mero acto administrativo.
Billetera mata paisaje. 

lunes, 1 de julio de 2013

Punta del Este sigue mereciéndose algo mejor

La fría y aparentemente tranquila noche  del martes 25 de junio podría haber sido otra, como tantas que hay en el departamento de Maldonado en esta época del año.
Las calles estaban desiertas, todo el mundo, o mejor dicho, casi todo el mundo refugiado en el calor de sus hogares.
Aparentemente no pasaba nada fuera de lo común. Era noche de sesión en la Junta Departamental de Maldonado. Digo aparentemente, porque pocos sabían que esa noche, nuestros representantes electos  debatían acerca de una nueva modificación a la ordenanza para la construcción en Punta del Este que cambiaría para siempre la entrada a nuestra principal ciudad balnearia.
Esta vez la zona afectada era nada más y nada menos que la entrada a Punta del Este. La edificabilidad de la zona que va desde la playa Las Grutas hasta la Laguna del Diario fue modificada esa noche, permitiendo edificios de cinco pisos y bloques bajos.
¿La justificación? La posible instalación en un futuro lejano e impreciso de un puerto en Piedras del Chileno. 
¿Certezas o garantías? Ninguna.
¿Los responsables? Los 17 ediles del partido de gobierno que acatando las directivas de la intendencia de Maldonado votaron por la afirmativa, a pesar de que 3 de ellos en su argumentación dejaron en claro que lo hacían solamente por disciplina partidaria.
¿Y la oposición? Hizo lo suyo, cuestionó, puso en evidencia el desconocimiento y la vaguedad de algunos de los aspectos técnicos. Pidió una prórroga para estudiar mejor lo que esa noche se votaba. Esta fue denegada. 
¿El resultado? La posibilidad de apilar más hormigón en otro barrio de Punta del Este. Otro retoque de la ordenanza a la construcción que no responde a ninguna demanda real del mercado, sino a la presión de los terratenientes y la desesperación del gobierno municipal al ver el enlentecimiento de la industria de la construcción y la pérdida de puestos de trabajo.
¿Quiénes ganan? Un par de empresas con intereses en la zona que vieron como el valor de su tierra se cuadriplicaba de la noche a la mañana.  Los ediles de la oposición se encargaron de dar los nombres y detalles.
¿Quiénes pierden? Todos. Con este afán de reconvertir la tierra a destiempo no estamos generando puestos de trabajo genuinos, ya que las condiciones no están dadas para que se inicien nuevas obras en un futuro cercano. Estamos cambiando la característica  entrada a Punta del Este sin verdadera necesidad, la primera  impresión que se llevan nuestros visitantes. Al agregar más tierra apta para propiedad horizontal al ya cuantioso stock, nivelamos para abajo, penalizando a los que ya invirtieron y están edificando. Pierden credibilidad nuestros representantes electos al no ser capaces de defender con argumentos sólidos los válidos cuestionamientos de otros ediles.
Este mal de echar mano a cuanta tierra se pone por el camino y pasarla por la máquina reconvertora en la que parece haberse tornado la Junta Departamental, ya es endémico. El  edificio de la Junta alberga un ejército de soldaditos que levantan prontamente la mano para votar cuanta cosa les ponen enfrente, en muchos casos solamente por disciplina partidaria,  en contra de sus convicciones.

Como decía el licenciado experto en desarrollos inmobiliarios Miguel Pato, a propósito de la modificación a la ordenanza que permite construir torres de 21 pisos en el otrora barrio jardín de Rincón del Indio: Punta del Este se merece algo mejor. ¡Y vaya si se lo merece!