¿Por qué la espera tiene un sabor amargo?sábado, 15 de diciembre de 2012
Punta del Este en la amarga espera
¿Por qué la espera tiene un sabor amargo?domingo, 20 de mayo de 2012
Sálvese quien pueda
lunes, 16 de abril de 2012
LO QUE NO ESTÁ CLARO
Como en todas las cosas de la vida, hay aspectos claros y aspectos oscuros en este proyecto. Es claro, por ejemplo, que las autoridades municipales han alentado con mucha determinación este aspecto del plan con la convicción de que con ello se le estaría dando trabajo a miles de operarios de la construcción durante un buen tiempo; es claro, también, que una vez terminadas las obras, esos trabajadores quedarán desafectados. No se trata, pues, de la creación de una fuente de trabajo permanente o estratégica, sino zafral, específica, acotada a un tiempo dado.
Asimismo no hay duda, es claro, que la presencia de moles edilicias en el lugar alterará notoriamente el perfil y las características de toda la zona. Si una nota define a Punta del Este en el mundo, si hay un signo que es la rúbrica internacional del balneario y su identidad más querida y más rentable ésta no es, precisamente, el de ser una urbe populosa, impersonal, artificial y urgente, plagada de edificios y vacía de encanto –la triste suerte de Marbella es el mejor ejemplo de ello--, sino todo lo contrario: Punta del Este es un lugar de cercanías, de aliento natural, de diálogo entre el vivir y la naturaleza, de comodidad y excelencia en servicios, de paisajes únicos, de rincones, como el del Indio, que atesoran una escala de convivencia inteligente y respetuosa entre las personas y el entorno.
Lo que no es nítido, lo que sí tiene sombras para cualquiera que ingrese a la serena consideración del tema es el marco conceptual que explica toda esta aventura en la que se ha embarcado, y nos está embarcando a todos los vecinos de la zona. No se sabe si las autoridades de la comuna están partiendo de una premisa que tiene como centro la protección y el desarrollo de los bienes que hicieron desde siempre la grandeza y el buen nombre de Punta del Este, o si lo que pretende es, por el contrario, tomar a Punta del Este como un medio para resolver problemas que observa en el resto del departamento.
No se sabe, tampoco, si al favorecer esta iniciativa está pensando que con ello realmente mejorará el turismo, -como se pregona-, mejorará la oferta de servicios de buena calidad, que son las fuentes básicas y por todos reconocidas del sustento del Departamento, en todos sus órdenes, pues la industria turística siendo la principal del Uruguay, lo es lógicamente también la principal proveedora de ingresos de Maldonado. En verdad, no se sabe bien si las autoridades de la IMM creen esto; puede ocurrir que piensen en otra dirección, puede ocurrir que crean que Punta del Este debería dejar de ser una de las más destacadas capitales mundiales del turismo y convertirse, tan sólo, en una agencia de empleo del gremio de la construcción, que da buenos trabajos por algún tiempo y que luego, agotados los parajes que pudieran ser atractivos para eventuales inversores, se convertirá en una sombra, en un insípido fantasma de lo que alguna vez supo ser.
Me gustaría creer que en el ámbito de las autoridades las cosas están más claras que en los hechos; que en realidad lo que se sigue buscando es mejorar las condiciones del potencial enorme que tiene Punta del Este para realmente atraer el turismo y la inversión en turismo y en servicios, y no que en su conciencia existe el ánimo de desplazar la ventaja comparativa de Punta del Este en el mundo para convertirla en un espacio propicio solamente para las necesidades, respetables pero temporales, del rubro de la construcción. Me gustaría pensar que la conciencia urbanística que existe en las esferas de dirección municipal tiene en cuenta la peculiaridad de Punta del Este, y no la desprecia, sino que busca defenderla y contribuir a su desarrollo. Me gustaría creer que entre las autoridades se defiende este plan, con todos sus elementos, como bueno, aunque yo estime que la modificación de la ordenanza para Rincón del Indio es un desacierto, por las razones que vengo exponiendo; pero lo que si me preocuparía es la posibilidad de que nos encontremos directamente ante un cambio de paradigma. Esto sería más que preocupante.
Sinceramente me cuento entre los que pensamos que quizá no sea bueno seguir adelante con este plan, tal como se ha planteado. Bienvenidos el Centro de Convenciones, la Universidad, la Rambla del Humedal, la reubicación del asentamiento de El Placer.
Pero entiendo que si el proceso culmina legalmente tal cual está planteado, se llevará a cabo con el cambio de la ordenanza de la construcción en Rincón del Indio como parte del combo. Lo que me preocupa es que detrás del plan se encierre un concepto errático de lo que es y debe seguir siendo Punta del Este, de su función y lugar en la estructura de desarrollo del país y del Departamento. No es lo mismo. Y sería deseable que se aclarara.
domingo, 11 de marzo de 2012
URBANISMO EXPRESS
Este viejo recurso de los políticos, de preguntarle al apaleado “¿por qué te quejás ahora que te pego yo, y no cuando te pegaban otros?”contiene algo de totalitarismo. De todos modos, nada de todo eso tiene que ver con el concepto central. Tampoco tiene que ver con el concepto central la defensa que el funcionario hace de la Universidad de la República, en Maldonado, del Predio Ferial, la reubicación de la Terminal de Ómnibus, o la erradicación del Asentamiento de El Placer, todos elementos muy positivos y elogiables, pero que no hacen al eje de la discusión que hemos venido escuchando en los últimos días.
Son las torres las que nos preocupan
Sí en cambio es central la amenaza de construcción de torres de más de 24 pisos en Rincón del Indio, que difícilmente puedan ser justificadas con los proyectos de referencia, y otros “avances edilicios” similares.
Sí es central que, pese al adjetivo “democrático” que aplica el funcionario a estos proyectos, estos cambios de tanta trascendencia no se sometan a una consulta popular. ¿Tiene miedo de hacerlo la Intendencia? ¿No cree que sus convicciones sean tan valederas? ¿O tal vez quiere realizar esta consulta solamente entre los que hayan asistido a la Escuela 5 y al Colegio La Virgen Niña y hayan jugado fútbol en el Península, para perfeccionar la discriminación barata?
La gente recién está empezando a conocer el proyecto
El funcionario dice que a él le gusta el proyecto, proyecto que no todos conocen en su integridad.
Ni siquiera muchos ediles de la Junta Departamental parecen estar muy empapados en el asunto, como quedó claro por algunas preguntas que escuché en una sesión extraordinaria que se realizó la noche del 7 de marzo.
Es bueno que recordemos que cuando éste y otros funcionarios se hayan ido, nos quedarán los desastres que hagan. Y hasta corremos el riesgo si no hablamos ahora, de que algún futuro político iluminado nos pregunte: ¿Por qué no hablaron entonces.
Por ello, para terminar con este baile de quién es más puntaesteño y en consecuencia quién tiene más derechos a hacer la ciudad que se le cante, estos proyectos de fondo, que plantean un nuevo modelo de ciudad, deben someterse a consultas populares vinculantes.
La Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este organizó un debate acerca de este tema el martes 7. La sala estuvo colmada de vecinos –puntaesteños que fueron a la Escuela 5, y de los otros- que cuestionaron la necesidad de la edificación en altura en la Avenida Miguel Ángel.
El arquitecto Pedro Pesci (hijo de Ruben Pesci), y parte del equipo consultor que realizó el plan, hizo una excelente exposición hacia el final de la reunión, y salió airoso de lo que podría haber sido un desastre, ya que los ánimos estaban caldeados.
Pesci dijo algo muy interesante con respecto al trabajo de su equipo en Florianópolis; parece ser que allí el proceso participativo de la población para un proyecto urbanístico –ignoro si era de mayor o menor envergadura del monstruo que tenemos entre manos- duró dos años y medio.
No podemos objetar que se están siguiendo los pasos formales que exige la ley de ordenamiento territorial, pero ¿está siendo realmente un proceso participativo? ¿Se van a tomar en cuenta las sugerencias y objeciones que varios grupos presentaron al proyecto?
¿Por qué tanto apuro?
El apuro por aprobar este complejo proyecto urbanístico, con todos sus componentes, -torres incluidas- no toma en cuenta seriamente la opinión de los que vivimos en este departamento, y como dice el jerarca municipal, todos los que lo habitamos, sin distinciones económicas o sociales.
Este plan ¿no se puede aprobar en etapas? Dicen que no hablamos antes. Déjennos hablar ahora.
El único modo orgánico de hacerlo es mediante una consulta popular vinculante.
lunes, 5 de marzo de 2012
Punta del Este, ¿Se va para arriba?
El Municipio de Punta del Este fue escenario de la reunión de vecinos que se realizó el 1 de marzo, con motivo del inminente cambio de ordenanza del eje Aparicio Saravia. Unas 60 personas colmaron la sala de reuniones del municipio. Entre ellos estaban el Presidente de los Amigos del Faro, el Presidente de ADIPE, la Comisión Vecinal de Rincón del Indio, la Comisión de Patrimonio del Municipio de Punta del Este y un representativo grupo compuesto de residentes extranjeros, uruguayos y argentinos propietarios de inmuebles en Punta del Este. La reunión fue presidida por el concejal del Municipio de Punta del Este, el Dr. Alberto Heber y duró más de dos horas.
Gran parte de los presentes hizo uso de la palabra y manifestó su opinión acerca de este cambio sustancial propuesto para nuestra ciudad. Muchos expresaron su frustración y la opinión unánime fue la desaprobación de las torres de treinta pisos propuestas para la Avenida Miguel Ángel, parte fundamental de este plan urbanístico propuesto por el urbanista Ruben Pesci.
Varios opinantes, entre ellas una propietaria portuguesa radicada en Punta del Este, dijeron sentirse “estafados” ante los cambios sustanciales que se han producido en la ciudad en los últimos tiempos. También se refirió al aumento desmedido de la contribución inmobiliaria, así como la sensación de estar viendo una historia ya vivida en la costa ibérica, en Torremolinos, Marbella y algunas ciudades lusitanas, en las cuales la desmedida ambición de los desarrolladores y la complacencia de las autoridades arruinaron ciudades costeras, permitiendo la construcción de enormes edificios que no sólo estropearon el paisaje sino que ahuyentaron el turismo de calidad. La portuguesa exhortó a consultar a un economista, alegando que se puede probar que ese modelo a largo plazo no funciona, y termina trayendo más perjuicios que beneficios.
Se barajaron distintas posibilidades, desde contratar a un abogado ambientalista, anteponer un recurso de amparo, juntar firmas para promover el primer referéndum departamental en la historia del país, apelar a los ediles de los partidos tradicionales, incluso algunos vecinos propusieron convocar a una marcha en repudio a las torres.
Nadie ignoraba los intereses en juego, desde los cuantiosos ingresos por mayor valor que se va a embolsar la IMM al permitir altura en terrenos en Rincón del Indio, ni la presión de los sindicatos de la construcción que necesitan mantener a su gente trabajando, las expectativas de los inversores que ya compraron terrenos en esta zona contando con esta modificación de la norma, o el mandato del actual gobierno departamental de aprobar unos 450.000 metros cuadrados anuales de nuevas construcciones. Los argumentos a favor de la modificación para permitir altura en Rincón del Indio son poderosos, casi tanto como los grupos que promueven este cambio en uno de nuestros barrios jardín de Punta del Este- en este contexto calificado como “pasivo urbano”. Lo que también quedó en evidencia es que muchos de los argumentos para justificar la habilitación de más tierra para construir en altura – el Campus Universitario, la construcción del Centro de Convenciones, la reubicación de la Terminal de Ómnibus, la protección del Humedal, etc. - son simples elementos retóricos y políticamente correctos que encubren sólo un gran negocio inmobiliario.
Mientras tanto, los vecinos continúan manteniendo reuniones informales en todos los ámbitos. El verdadero alcance de este plan se conoce muy poco a nivel nacional y mucha gente no tiene idea de que la actual administración está promoviendo una “nueva península” y una “nueva Gorlero” como rezaba uno de los titulares del diario El Observador. Basta ver la “vieja y querida Gorlero” y el estado en que se encuentra, para dudar seriamente de la necesidad de crear una nueva península, en vez de mejorar y regular el funcionamiento de la original.
¿Nuestra ciudad es sólo un negocio para algunos? ¿Qué pasa con la opinión de los que viven en ella? Y los que no viven ni votan, pero son dueños de propiedades que pagan generosas contribuciones inmobiliarias, ¿No tienen derecho a opinar? Las autoridades, ¿son elegidas por los desarrolladores o por todo el pueblo? ¿No deberían someter este cambio tan radical a una consulta popular vinculante? Ya hemos logrado reducir la temporada de tres meses a poco más de una quincena. ¿Insistiremos? ¿No es suficiente con todas las zonas construibles que existen hoy, para mantener ocupada a la gente de la construcción? ¿Por qué una construcción tan agresiva concentrada en unos pocos terrenos? ¿Cuál será el futuro de estas inversiones y de todo el negocio frente a las restricciones al movimiento de divisas de las legislaciones impositivas y de lavado de dinero? ¿No terminaremos llenos de esqueletos nuevamente? ¿Es suficiente lo que estamos haciendo los puntaesteños para defender nuestra ciudad?
La próxima cita es el martes 6 de marzo a las 20 horas en la Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este. Una reunión abierta en la que se explicará el contenido del proyecto y se abrirá una instancia para preguntas y respuestas aclaratorias. La modalidad propuesta será la de una exposición por parte de la Liga de Punta del Este a cargo de Ruben Puentes, una opinión del ambientalista Thierry Rabau, un expositor a favor del proyecto y otro en contra del mismo.
Valdrá la pena estar. Punta del Este nos necesita.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Un día cualquiera en una microcentralidad de Pescipolis
El día lunes 19 de diciembre el Plan de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del eje Avenida Aparicio Saravia, fue puesto a consideración de la población en una reunión realizada en la sede del Cantegril Country Club. El revolucionario plan del urbanista despertó muchas inquietudes en la ciudadanía, a las que, en su mayoría contestaba: ”Lean el proyecto”, blandiendo el grueso bibliorato lleno de palabras políticamente correctas y detalles técnicos. El escaso mes, en plena temporada, es verdaderamente muy poco tiempo para que los vecinos comprendamos el alcance de esta nueva megalópolis propuesta por el prestigioso Consultor Senior Ruben Pesci, más de acorde a las afueras de una ciudad como San Pablo, que a Punta del Este.En el escenario futurista propuesto por este plan, vivirían personajes como estos:
Juanito Pérez se levantó temprano ese lunes, abrió un ojo y desde su dormitorio de un departamento del piso dieciocho en la avenida Aparicio Saravia, vio a lo lejos el arroyo Maldonado y el Humedal. Pensó que después de la clase de urbanismo se iba a dar una vuelta en kayak con unos compañeros de clase.
Salió del edificio rumbo a la universidad, “hoy voy en bicicleta” se dijo, generalmente iba caminando. El aroma de los bizcochos recién hechos le obligó a parar en la panadería por un par de vigilantes que fue mordisqueando por el camino. Esta vez estaba determinado a no dejarse distraer por la mujer con medias de red que lo miraba provocativamente desde el otro lado de la avenida.
Desde que las microcentralidades se habían instalado en la avenida Aparicio Saravia, Juanito tenía todo lo que necesitaba en un radio de seis cuadras de distancia. Eso incluía las chicas que antes, desorganizadamente trabajaban día y noche en la avenida, en este nuevo Maldonado descentralizado y desestacionalizado, dos o tres de ellas habían sido asignadas a cada microcentralidad, junto con un almacén, una panadería, una farmacia y el infaltable bar.
La familia Pérez, había comprado un departamento en la esbelta torre a pura cuota. El padre de Juanito trabajaba como técnico de audio en el flamante centro de congresos y convenciones, ubicado en el otrora decadente Parque El Jagüel, ahora revalorizado y rebautizado como Parque Nuevo El Jagüel. La madre de Juanito atendía un restaurante de comida peruana en el polo gastronómico El Placer. Los miembros de la familia Pérez iban de su microcentralidad, a las nuevas centralidades: Juanito a la universidad, el padre a el centro de convenciones y la madre al polo gastronómico, para ello no necesitaban de las peligrosas y obsoletas motos de antaño, utilizaban el moderno transporte público o sus bicicletas – también compradas a pura cuota, en el vetusto y caótico centro de Maldonado-
El matrimonio Gómez era de Buenos Aires. Desde que habían descubierto las virtudes del Parque del Humedal y la variedad de atracciones que ofrecía este nuevo descentralizado y desestacionalizado rincón del Uruguay, habían decidido mudarse definitivamente a su departamento de la gallarda torre de veinticinco pisos sobre la avenida Miguel Ángel. El edifico asomaba graciosamente por encima del revalorizado bosque urbano, proyectando una mínima sombra sobre la ancha avenida. En primera instancia habían estado considerando mudarse a Miami, pero ¿Por qué irse tan lejos, si tenían algo que se le parecía a una escasa media hora de avión de Buenos Aires?
Los Gómez también tenían todo lo que necesitaban en un radio de seis cuadras a la redonda, entusiastas deportistas, hacían jogging todas las mañanas por la avenida Miguel Ángel, de allí tomaban una de las calles conectoras y llegaban a la avenida Aparicio Saravia para luego culminar con unos ejercicios de calistenia en la rambla del Humedal. Después del ejercicio matutino, caminaban hasta el polo gastronómico El Placer, donde se deleitaban con una taza de aromático café orgánico, mientras contemplaban a ejemplares autóctonos de la fauna uruguaya, como carpinchos, mulitas y variedad de coloridos pájaros en su hábitat natural.
La familia Gómez y la familia Pérez, eran parte de los 90.000 habitantes que vivían en esta zona del departamento, antes deprimida, ahora revalorizada por el plan urbanístico propuesto por la Intendencia Municipal de Maldonado. El asentamiento de El Placer, el sórdido parque de El Jagüel, y las chicas que vendían sexo en la Avenida Aparicio Saravia, eran simplemente un recuerdo del pasado.
Los Gómez y los Pérez son seres de mi invención, pero familias con características similares a estos, son los habitantes de esta nueva ciudad, propuesta por este nuevo y extremadamente ambicioso plan de ordenamiento territorial, que plantea, según palabras del urbanista contratado para esta tarea, “Un salto cualitativo en la planificación territorial.”
Bienvenida la planificación, basta de improvisación, pero si la Intendencia Municipal de Maldonado, tiene verdaderamente la intención de dejar que la ciudadanía se entere y opine de este plan urbanístico, que propone un nuevo modelo de ciudad, si la voluntad es verdaderamente descentralizar, es sorprendente que en una reunión en el Municipio de Punta del Este, mientras Martin Laventure hacía uso de la palabra, explicando la necesidad de extender el plazo de la Puesta de Manifiesto, el Consultor Senior, encargado de este proyecto, se incline a preguntarle a uno de los técnicos de la intendencia “¿Quien es?”
Sinceramente espero que esta sea la voluntad de la intendencia y no meramente cumplir con una formalidad legal. Los vecinos de Punta del Este tenemos derecho de enterarnos, sopesar, cuestionar y proponer alternativas a un plan que se encuentra en su mayoría en nuestra jurisdicción, por lo tanto, bienvenidas las reuniones, los debates, las asambleas y las discusiones. Es nuestra ciudad la que está siendo intervenida, y de una manera u otra nos afecta a todos. Lo ambicioso de este plan amerita una mayor participación ciudadana y un tiempo prudente de consideración y reflexión. Esperemos que nuestros jerarcas tengan la voluntad de escuchar las voces de los vecinos que queremos participar activamente en el futuro de nuestro departamento.