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sábado, 15 de diciembre de 2012

Punta del Este en la amarga espera

¿Por qué la espera tiene un sabor amargo?
Porque esperamos con una mezcla de incredulidad y dolida resignación  el fruto de la cópula entre el poder político y algunos grupos de interés. El retoño que empezó a gestarse hace bastante más de un año atrás, verá la luz por primera vez el martes próximo en la última sesión del año de la Junta Departamental.
Los ediles, nuestros representantes electos, se aprestan para votar el Plan Estratégico para el Eje Aparicio Saravia. La mayor propuesta de reordenamiento territorial de las últimas décadas.
Este plan de grandilocuente nombre, cuenta con varias obras públicas que no voy a enumerar, ya que han sido objeto de largos alegatos y escuetos volantes, repartidos en Maldonado en el mes de marzo.  La gran mayoría de los vecinos aplaudimos y fervientemente deseamos que estas obras de materialicen en los plazos previstos por la intendencia. Estas obras, nos dicen, traerán toda clase de bondades al departamento, coronados por los tan necesarios puestos de trabajo para nuestra gente.
En el último año los vecinos organizados han mostrado su descontento, no hacia una de las demonizadas excepciones como en otras oportunidades. En este caso han cuestionado la necesidad de una “kosher” modificación a la ordenanza de la construcción, tan populares en esta administración. Modificación que cambiaría la fisonomía de un barrio entero, aniquilando uno de los pocos pulmones verdes que nos quedan.
El barrio de Rincón del Indio se apresta a sufrir una transformación radical. Casi se podría decir que va arrasado, para ser reconstruido en un futuro incierto, con las directivas que el gobierno municipal y un grupo de poder le dictaron al renombrado urbanista argentino que avala este plan.
La intendencia impulsa empecinadamente un modelo de desarrollo que no contempla los intereses de los vecinos, no sólo de ese barrio, sino de muchos residentes y contribuyentes del departamento.
Eso del “departamento” es muy abstracto. Cuando hablamos de Punta del Este, Maldonado, Piriápolis, La Barra o San Carlos, hablamos de nuestra casa, nuestro hogar, barrios, vecinos, calles y espacios públicos familiares y queridos, que forman parte de nuestra identidad tanto individual como colectiva.
Esta prepotente reconversión de tierras, que solo necesita de dieciséis votos para ser aprobada, seguramente verá la luz la noche del martes 18 de diciembre.
El pedido de más de un millar y medio de vecinos del departamento, media docena de grupos vecinales y unas cuantas respetadas asociaciones civiles será ignorado. Los numerosos argumentos esgrimidos serán desoídos, y la aprobación de este ambicioso plan -de espaldas a los ciudadanos- nos dejará a muchos el sabor amargo de saber que nuestros representantes electos, se olvidan de cuál  es su verdadera función.  

domingo, 20 de mayo de 2012

Sálvese quien pueda

Maldonado es un departamento rico, no sólo porque es el motor de la industria turística nacional, sino porque en él conviven personas con diferentes orígenes, profesiones, intereses y necesidades. Esa mezcla tan particular, esa rica amalgama que conforma nuestra sociedad, hace que este requiera de un gobierno municipal hábil y abierto que entienda la necesidad de balancear los intereses de votantes, contribuyentes no residentes, inversores y turistas. Todos estos tienen su idea de cómo debería ser el departamento y qué debería hacer por ellos el gobierno municipal. Este tiene la difícil tarea de legislar con habilidad, profesionalismo, firmeza, empatía y una gran dosis de humildad que le permita congeniar las distintas realidades que conviven en este territorio.

Cuando hay diferentes visiones de cómo debería ser el futuro del departamento, como sucede en el debate que ha generado la modificación de la ordenanza de la construcción en Rincón del Indio, parte del Proyecto Estratégico para el Eje Aparicio Saravia, es muy fácil y tentador caer en descalificar al oponente centrándose en el mensajero en lugar del mensaje: Si los que hoy se oponen a las torres en altura en la Avenida Miguel Ángel son nacidos y criados en Maldonado, o hijos o nietos de los mismos que se beneficiaron de la construcción de edificios en Punta de Este, parece ser más importante que cualquier argumento convincente que estos puedan esgrimir. Este tipo de discusión está muy por debajo de lo que necesita este departamento, que por su importancia y complejidad requiere de un debate serio, y sobre todo alejado de los partidismos que enturbian cualquier discusión genuina con reproches o ejemplos de horrores perpetrados por otras administraciones, con la supuesta anuencia de quienes protestan hoy.

Tenemos que salvarnos de quedar atrapados en argumentos fútiles y desgastantes que no hacen más que dividirnos y no aportan nada válido a la discusión, simplemente la banalizan y la transforman en un ejercicio inútil de acusaciones y una repartija de supuestas culpas de pasados desaciertos. Recordemos que Punta del Este tiene más de un siglo y se construyó con los aportes de varias administraciones y numerosos particulares que en su momento apostaron por este balneario agreste rodeado de mar y dunas. Estos dejaron una impronta sobre la que se construyó nuestra marca a nivel internacional, y es gracias a esta que vivimos y trabajamos gran parte de los habitantes del departamento de Maldonado.

Salvémonos de caer en el facilismo de reducir los debates que necesariamente se generan cuando se proponen cambios sustanciales en un departamento tan rico y complejo como el nuestro, a un duelo entre las propuestas de los visionarios de ahora, contrapuestas a las visiones arcaicas de quienes quieren dejar todo como está. El tema que nos preocupa es bastante más complejo que eso, y todos lo sabemos.



lunes, 16 de abril de 2012

LO QUE NO ESTÁ CLARO

No se sabe si las autoridades de la comuna están partiendo de una premisa que tiene como centro la protección y el desarrollo de los bienes que hicieron desde siempre la grandeza y el buen nombre de nuestro balneario, o si lo que pretende es, por el contrario, tomar a Punta del Este como un medio para resolver problemas que observa en el resto del Departamento




El Plan Estratégico para el Eje Aparicio Saravia está llegando a sus últimas etapas. Muy pronto será sometido a la Junta Departamental. De ser aprobado tal cual fue presentado, no tardaremos en ver que una considerable parte de uno de los barrios jardines más conocidos y apreciados de Punta del Este, convertirse en una suerte de emporio de cemento de gran altura. La noticia me parece que no es buena; por más entusiasmo que ponga en promoverla por diversos medios el actual gobierno municipal, lo cierto es que la perspectiva del impacto que provocará ese emprendimiento en el barrio Rincón del Indio es más negativa que positiva.

Como en todas las cosas de la vida, hay aspectos claros y aspectos oscuros en este proyecto. Es claro, por ejemplo, que las autoridades municipales han alentado con mucha determinación este aspecto del plan con la convicción de que con ello se le estaría dando trabajo a miles de operarios de la construcción durante un buen tiempo; es claro, también, que una vez terminadas las obras, esos trabajadores quedarán desafectados. No se trata, pues, de la creación de una fuente de trabajo permanente o estratégica, sino zafral, específica, acotada a un tiempo dado.

Asimismo no hay duda, es claro, que la presencia de moles edilicias en el lugar alterará notoriamente el perfil y las características de toda la zona. Si una nota define a Punta del Este en el mundo, si hay un signo que es la rúbrica internacional del balneario y su identidad más querida y más rentable ésta no es, precisamente, el de ser una urbe populosa, impersonal, artificial y urgente, plagada de edificios y vacía de encanto –la triste suerte de Marbella es el mejor ejemplo de ello--, sino todo lo contrario: Punta del Este es un lugar de cercanías, de aliento natural, de diálogo entre el vivir y la naturaleza, de comodidad y excelencia en servicios, de paisajes únicos, de rincones, como el del Indio, que atesoran una escala de convivencia inteligente y respetuosa entre las personas y el entorno.

Lo que no es nítido, lo que sí tiene sombras para cualquiera que ingrese a la serena consideración del tema es el marco conceptual que explica toda esta aventura en la que se ha embarcado, y nos está embarcando a todos los vecinos de la zona. No se sabe si las autoridades de la comuna están partiendo de una premisa que tiene como centro la protección y el desarrollo de los bienes que hicieron desde siempre la grandeza y el buen nombre de Punta del Este, o si lo que pretende es, por el contrario, tomar a Punta del Este como un medio para resolver problemas que observa en el resto del departamento.

No se sabe, tampoco, si al favorecer esta iniciativa está pensando que con ello realmente mejorará el turismo, -como se pregona-, mejorará la oferta de servicios de buena calidad, que son las fuentes básicas y por todos reconocidas del sustento del Departamento, en todos sus órdenes, pues la industria turística siendo la principal del Uruguay, lo es lógicamente también la principal proveedora de ingresos de Maldonado. En verdad, no se sabe bien si las autoridades de la IMM creen esto; puede ocurrir que piensen en otra dirección, puede ocurrir que crean que Punta del Este debería dejar de ser una de las más destacadas capitales mundiales del turismo y convertirse, tan sólo, en una agencia de empleo del gremio de la construcción, que da buenos trabajos por algún tiempo y que luego, agotados los parajes que pudieran ser atractivos para eventuales inversores, se convertirá en una sombra, en un insípido fantasma de lo que alguna vez supo ser.

Me gustaría creer que en el ámbito de las autoridades las cosas están más claras que en los hechos; que en realidad lo que se sigue buscando es mejorar las condiciones del potencial enorme que tiene Punta del Este para realmente atraer el turismo y la inversión en turismo y en servicios, y no que en su conciencia existe el ánimo de desplazar la ventaja comparativa de Punta del Este en el mundo para convertirla en un espacio propicio solamente para las necesidades, respetables pero temporales, del rubro de la construcción. Me gustaría pensar que la conciencia urbanística que existe en las esferas de dirección municipal tiene en cuenta la peculiaridad de Punta del Este, y no la desprecia, sino que busca defenderla y contribuir a su desarrollo. Me gustaría creer que entre las autoridades se defiende este plan, con todos sus elementos, como bueno, aunque yo estime que la modificación de la ordenanza para Rincón del Indio es un desacierto, por las razones que vengo exponiendo; pero lo que si me preocuparía es la posibilidad de que nos encontremos directamente ante un cambio de paradigma. Esto sería más que preocupante.


Sinceramente me cuento entre los que pensamos que quizá no sea bueno seguir adelante con este plan, tal como se ha planteado. Bienvenidos el Centro de Convenciones, la Universidad, la Rambla del Humedal, la reubicación del asentamiento de El Placer.
Pero entiendo que si el proceso culmina legalmente tal cual está planteado, se llevará a cabo con el cambio de la ordenanza de la construcción en Rincón del Indio como parte del combo. Lo que me preocupa es que detrás del plan se encierre un concepto errático de lo que es y debe seguir siendo Punta del Este, de su función y lugar en la estructura de desarrollo del país y del Departamento. No es lo mismo. Y sería deseable que se aclarara.

domingo, 11 de marzo de 2012

URBANISMO EXPRESS

¿POR QUÉ HAY TANTO APURO EN APROBAR EL PROYECTO ESTRATEGICO PARA EL EJE APARICIO SARAVIA?



El martes 6 de marzo se pudo leer en el Diario Correo de Punta del Este, una larga nota del Director de Comunicaciones de la Intendencia, en la que, luego de relatar su biografía, descalifica personalmente a muchos de los que cuestionan las políticas permisivas de modificación de las ordenanzas que reglan la planificación urbana y los discrimina preguntando dónde estaban antes, cuando se cometieron barbaridades edilicias y de recodificación.
Este viejo recurso de los políticos, de preguntarle al apaleado “¿por qué te quejás ahora que te pego yo, y no cuando te pegaban otros?”contiene algo de totalitarismo. De todos modos, nada de todo eso tiene que ver con el concepto central. Tampoco tiene que ver con el concepto central la defensa que el funcionario hace de la Universidad de la República, en Maldonado, del Predio Ferial, la reubicación de la Terminal de Ómnibus, o la erradicación del Asentamiento de El Placer, todos elementos muy positivos y elogiables, pero que no hacen al eje de la discusión que hemos venido escuchando en los últimos días.

Son las torres las que nos preocupan

Sí en cambio es central la amenaza de construcción de torres de más de 24 pisos en Rincón del Indio, que difícilmente puedan ser justificadas con los proyectos de referencia, y otros “avances edilicios” similares.
Sí es central que, pese al adjetivo “democrático” que aplica el funcionario a estos proyectos, estos cambios de tanta trascendencia no se sometan a una consulta popular. ¿Tiene miedo de hacerlo la Intendencia? ¿No cree que sus convicciones sean tan valederas? ¿O tal vez quiere realizar esta consulta solamente entre los que hayan asistido a la Escuela 5 y al Colegio La Virgen Niña y hayan jugado fútbol en el Península, para perfeccionar la discriminación barata?

La gente recién está empezando a conocer el proyecto

El funcionario dice que a él le gusta el proyecto, proyecto que no todos conocen en su integridad.
Ni siquiera muchos ediles de la Junta Departamental parecen estar muy empapados en el asunto, como quedó claro por algunas preguntas que escuché en una sesión extraordinaria que se realizó la noche del 7 de marzo.
Es bueno que recordemos que cuando éste y otros funcionarios se hayan ido, nos quedarán los desastres que hagan. Y hasta corremos el riesgo si no hablamos ahora, de que algún futuro político iluminado nos pregunte: ¿Por qué no hablaron entonces.
Por ello, para terminar con este baile de quién es más puntaesteño y en consecuencia quién tiene más derechos a hacer la ciudad que se le cante, estos proyectos de fondo, que plantean un nuevo modelo de ciudad, deben someterse a consultas populares vinculantes.


Los vecinos se manifiestan en la Liga de Fomento y otros ámbitos

La Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este organizó un debate acerca de este tema el martes 7. La sala estuvo colmada de vecinos –puntaesteños que fueron a la Escuela 5, y de los otros- que cuestionaron la necesidad de la edificación en altura en la Avenida Miguel Ángel.

El arquitecto Pedro Pesci (hijo de Ruben Pesci), y parte del equipo consultor que realizó el plan, hizo una excelente exposición hacia el final de la reunión, y salió airoso de lo que podría haber sido un desastre, ya que los ánimos estaban caldeados.

Pesci dijo algo muy interesante con respecto al trabajo de su equipo en Florianópolis; parece ser que allí el proceso participativo de la población para un proyecto urbanístico –ignoro si era de mayor o menor envergadura del monstruo que tenemos entre manos- duró dos años y medio.

No podemos objetar que se están siguiendo los pasos formales que exige la ley de ordenamiento territorial, pero ¿está siendo realmente un proceso participativo? ¿Se van a tomar en cuenta las sugerencias y objeciones que varios grupos presentaron al proyecto?

¿Por qué tanto apuro?

El apuro por aprobar este complejo proyecto urbanístico, con todos sus componentes, -torres incluidas- no toma en cuenta seriamente la opinión de los que vivimos en este departamento, y como dice el jerarca municipal, todos los que lo habitamos, sin distinciones económicas o sociales.
Este plan ¿no se puede aprobar en etapas? Dicen que no hablamos antes. Déjennos hablar ahora.
El único modo orgánico de hacerlo es mediante una consulta popular vinculante.

lunes, 5 de marzo de 2012

Punta del Este, ¿Se va para arriba?

De torres gigantes, seguridad jurídica, negocios a costa del entorno y la opinión de los ciudadanos.



Vecinos preocupados se reúnen
El Municipio de Punta del Este fue escenario de la reunión de vecinos que se realizó el 1 de marzo, con motivo del inminente cambio de ordenanza del eje Aparicio Saravia. Unas 60 personas colmaron la sala de reuniones del municipio. Entre ellos estaban el Presidente de los Amigos del Faro, el Presidente de ADIPE, la Comisión Vecinal de Rincón del Indio, la Comisión de Patrimonio del Municipio de Punta del Este y un representativo grupo compuesto de residentes extranjeros, uruguayos y argentinos propietarios de inmuebles en Punta del Este. La reunión fue presidida por el concejal del Municipio de Punta del Este, el Dr. Alberto Heber y duró más de dos horas.


No a las torres en la Avenida Miguel Ángel
Gran parte de los presentes hizo uso de la palabra y manifestó su opinión acerca de este cambio sustancial propuesto para nuestra ciudad. Muchos expresaron su frustración y la opinión unánime fue la desaprobación de las torres de treinta pisos propuestas para la Avenida Miguel Ángel, parte fundamental de este plan urbanístico propuesto por el urbanista Ruben Pesci.


Peligroso cortoplacismo turístico e inseguridad jurídica
Varios opinantes, entre ellas una propietaria portuguesa radicada en Punta del Este, dijeron sentirse “estafados” ante los cambios sustanciales que se han producido en la ciudad en los últimos tiempos. También se refirió al aumento desmedido de la contribución inmobiliaria, así como la sensación de estar viendo una historia ya vivida en la costa ibérica, en Torremolinos, Marbella y algunas ciudades lusitanas, en las cuales la desmedida ambición de los desarrolladores y la complacencia de las autoridades arruinaron ciudades costeras, permitiendo la construcción de enormes edificios que no sólo estropearon el paisaje sino que ahuyentaron el turismo de calidad. La portuguesa exhortó a consultar a un economista, alegando que se puede probar que ese modelo a largo plazo no funciona, y termina trayendo más perjuicios que beneficios.

Acciones a tomar
Se barajaron distintas posibilidades, desde contratar a un abogado ambientalista, anteponer un recurso de amparo, juntar firmas para promover el primer referéndum departamental en la historia del país, apelar a los ediles de los partidos tradicionales, incluso algunos vecinos propusieron convocar a una marcha en repudio a las torres.


Para aumentar la riqueza de algunos, basta modificar la ordenanza
Nadie ignoraba los intereses en juego, desde los cuantiosos ingresos por mayor valor que se va a embolsar la IMM al permitir altura en terrenos en Rincón del Indio, ni la presión de los sindicatos de la construcción que necesitan mantener a su gente trabajando, las expectativas de los inversores que ya compraron terrenos en esta zona contando con esta modificación de la norma, o el mandato del actual gobierno departamental de aprobar unos 450.000 metros cuadrados anuales de nuevas construcciones. Los argumentos a favor de la modificación para permitir altura en Rincón del Indio son poderosos, casi tanto como los grupos que promueven este cambio en uno de nuestros barrios jardín de Punta del Este- en este contexto calificado como “pasivo urbano”. Lo que también quedó en evidencia es que muchos de los argumentos para justificar la habilitación de más tierra para construir en altura – el Campus Universitario, la construcción del Centro de Convenciones, la reubicación de la Terminal de Ómnibus, la protección del Humedal, etc. - son simples elementos retóricos y políticamente correctos que encubren sólo un gran negocio inmobiliario.


La Nueva Gorlero
Mientras tanto, los vecinos continúan manteniendo reuniones informales en todos los ámbitos. El verdadero alcance de este plan se conoce muy poco a nivel nacional y mucha gente no tiene idea de que la actual administración está promoviendo una “nueva península” y una “nueva Gorlero” como rezaba uno de los titulares del diario El Observador. Basta ver la “vieja y querida Gorlero” y el estado en que se encuentra, para dudar seriamente de la necesidad de crear una nueva península, en vez de mejorar y regular el funcionamiento de la original.

Preguntas que quedan flotando en el mar
¿Nuestra ciudad es sólo un negocio para algunos? ¿Qué pasa con la opinión de los que viven en ella? Y los que no viven ni votan, pero son dueños de propiedades que pagan generosas contribuciones inmobiliarias, ¿No tienen derecho a opinar? Las autoridades, ¿son elegidas por los desarrolladores o por todo el pueblo? ¿No deberían someter este cambio tan radical a una consulta popular vinculante? Ya hemos logrado reducir la temporada de tres meses a poco más de una quincena. ¿Insistiremos? ¿No es suficiente con todas las zonas construibles que existen hoy, para mantener ocupada a la gente de la construcción? ¿Por qué una construcción tan agresiva concentrada en unos pocos terrenos? ¿Cuál será el futuro de estas inversiones y de todo el negocio frente a las restricciones al movimiento de divisas de las legislaciones impositivas y de lavado de dinero? ¿No terminaremos llenos de esqueletos nuevamente? ¿Es suficiente lo que estamos haciendo los puntaesteños para defender nuestra ciudad?


No termina aquí, esto continuará…
La próxima cita es el martes 6 de marzo a las 20 horas en la Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este. Una reunión abierta en la que se explicará el contenido del proyecto y se abrirá una instancia para preguntas y respuestas aclaratorias. La modalidad propuesta será la de una exposición por parte de la Liga de Punta del Este a cargo de Ruben Puentes, una opinión del ambientalista Thierry Rabau, un expositor a favor del proyecto y otro en contra del mismo.
Valdrá la pena estar. Punta del Este nos necesita.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Un día cualquiera en una microcentralidad de Pescipolis

El día lunes 19 de diciembre el Plan de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del eje Avenida Aparicio Saravia, fue puesto a consideración de la población en una reunión realizada en la sede del Cantegril Country Club. El revolucionario plan del urbanista despertó muchas inquietudes en la ciudadanía, a las que, en su mayoría contestaba: ”Lean el proyecto”, blandiendo el grueso bibliorato lleno de palabras políticamente correctas y detalles técnicos. El escaso mes, en plena temporada, es verdaderamente muy poco tiempo para que los vecinos comprendamos el alcance de esta nueva megalópolis propuesta por el prestigioso Consultor Senior Ruben Pesci, más de acorde a las afueras de una ciudad como San Pablo, que a Punta del Este.


En el escenario futurista propuesto por este plan, vivirían personajes como estos:



Juanito Pérez se levantó temprano ese lunes, abrió un ojo y desde su dormitorio de un departamento del piso dieciocho en la avenida Aparicio Saravia, vio a lo lejos el arroyo Maldonado y el Humedal. Pensó que después de la clase de urbanismo se iba a dar una vuelta en kayak con unos compañeros de clase.
Salió del edificio rumbo a la universidad, “hoy voy en bicicleta” se dijo, generalmente iba caminando. El aroma de los bizcochos recién hechos le obligó a parar en la panadería por un par de vigilantes que fue mordisqueando por el camino. Esta vez estaba determinado a no dejarse distraer por la mujer con medias de red que lo miraba provocativamente desde el otro lado de la avenida.
Desde que las microcentralidades se habían instalado en la avenida Aparicio Saravia, Juanito tenía todo lo que necesitaba en un radio de seis cuadras de distancia. Eso incluía las chicas que antes, desorganizadamente trabajaban día y noche en la avenida, en este nuevo Maldonado descentralizado y desestacionalizado, dos o tres de ellas habían sido asignadas a cada microcentralidad, junto con un almacén, una panadería, una farmacia y el infaltable bar.
La familia Pérez, había comprado un departamento en la esbelta torre a pura cuota. El padre de Juanito trabajaba como técnico de audio en el flamante centro de congresos y convenciones, ubicado en el otrora decadente Parque El Jagüel, ahora revalorizado y rebautizado como Parque Nuevo El Jagüel. La madre de Juanito atendía un restaurante de comida peruana en el polo gastronómico El Placer. Los miembros de la familia Pérez iban de su microcentralidad, a las nuevas centralidades: Juanito a la universidad, el padre a el centro de convenciones y la madre al polo gastronómico, para ello no necesitaban de las peligrosas y obsoletas motos de antaño, utilizaban el moderno transporte público o sus bicicletas – también compradas a pura cuota, en el vetusto y caótico centro de Maldonado-
El matrimonio Gómez era de Buenos Aires. Desde que habían descubierto las virtudes del Parque del Humedal y la variedad de atracciones que ofrecía este nuevo descentralizado y desestacionalizado rincón del Uruguay, habían decidido mudarse definitivamente a su departamento de la gallarda torre de veinticinco pisos sobre la avenida Miguel Ángel. El edifico asomaba graciosamente por encima del revalorizado bosque urbano, proyectando una mínima sombra sobre la ancha avenida. En primera instancia habían estado considerando mudarse a Miami, pero ¿Por qué irse tan lejos, si tenían algo que se le parecía a una escasa media hora de avión de Buenos Aires?
Los Gómez también tenían todo lo que necesitaban en un radio de seis cuadras a la redonda, entusiastas deportistas, hacían jogging todas las mañanas por la avenida Miguel Ángel, de allí tomaban una de las calles conectoras y llegaban a la avenida Aparicio Saravia para luego culminar con unos ejercicios de calistenia en la rambla del Humedal. Después del ejercicio matutino, caminaban hasta el polo gastronómico El Placer, donde se deleitaban con una taza de aromático café orgánico, mientras contemplaban a ejemplares autóctonos de la fauna uruguaya, como carpinchos, mulitas y variedad de coloridos pájaros en su hábitat natural.
La familia Gómez y la familia Pérez, eran parte de los 90.000 habitantes que vivían en esta zona del departamento, antes deprimida, ahora revalorizada por el plan urbanístico propuesto por la Intendencia Municipal de Maldonado. El asentamiento de El Placer, el sórdido parque de El Jagüel, y las chicas que vendían sexo en la Avenida Aparicio Saravia, eran simplemente un recuerdo del pasado.



Los Gómez y los Pérez son seres de mi invención, pero familias con características similares a estos, son los habitantes de esta nueva ciudad, propuesta por este nuevo y extremadamente ambicioso plan de ordenamiento territorial, que plantea, según palabras del urbanista contratado para esta tarea, “Un salto cualitativo en la planificación territorial.”

Bienvenida la planificación, basta de improvisación, pero si la Intendencia Municipal de Maldonado, tiene verdaderamente la intención de dejar que la ciudadanía se entere y opine de este plan urbanístico, que propone un nuevo modelo de ciudad, si la voluntad es verdaderamente descentralizar, es sorprendente que en una reunión en el Municipio de Punta del Este, mientras Martin Laventure hacía uso de la palabra, explicando la necesidad de extender el plazo de la Puesta de Manifiesto, el Consultor Senior, encargado de este proyecto, se incline a preguntarle a uno de los técnicos de la intendencia “¿Quien es?”
Sinceramente espero que esta sea la voluntad de la intendencia y no meramente cumplir con una formalidad legal. Los vecinos de Punta del Este tenemos derecho de enterarnos, sopesar, cuestionar y proponer alternativas a un plan que se encuentra en su mayoría en nuestra jurisdicción, por lo tanto, bienvenidas las reuniones, los debates, las asambleas y las discusiones. Es nuestra ciudad la que está siendo intervenida, y de una manera u otra nos afecta a todos. Lo ambicioso de este plan amerita una mayor participación ciudadana y un tiempo prudente de consideración y reflexión. Esperemos que nuestros jerarcas tengan la voluntad de escuchar las voces de los vecinos que queremos participar activamente en el futuro de nuestro departamento.