sábado, 23 de junio de 2012

La ciudad de los corazones solitarios


Tienen alrededor de treinta años. Bien remunerados como ejecutivos de compañías líderes.  Profesionales universitarios. Hablan varios idiomas que aprendieron en colegios bilingües y perfeccionaron en pasantías e intercambios en uno y otro lado del océano Atlántico. Suben y bajan de aviones con la mayor naturalidad. Se mueven por el mundo con un total desparpajo. Se los puede ver, siempre apurados, en los aeropuertos de las grandes ciudades, con su  ropa de marca y un aire un poco distante, mientras escudriñan sus iPhones o Blackberrys, en busca de un contacto virtual con otro ser humano. Niños grandes y privilegiados con juguetes caros.
Cuando la semana laboral termina, y la tarde del viernes empieza a oler a fin de semana, David busca excusas para quedarse un par de horas más en su confortable oficina con vista a la 5ta Avenida. Prefiere ahogar en el trabajo la perspectiva de otro fin de semana solitario en la gran ciudad. David tiene 36 años, habla cinco idiomas, es francés,  buen mozo y gay. Su trabajo para una multinacional especializada en el embalaje de cosméticos, lo ha llevado a vivir en megalópolis como San Pablo y Los Ángeles. Uno diría que Nueva York es la ciudad perfecta para alguien como él. Sin embargo los viernes le pesan,  me confesó. Estos días son un recordatorio constante de lo difícil que le resulta encontrar un compañero con el que compartir más que un encuentro casual.
En  uno de los ombligos del mundo, como lo es esta metrópolis encantadora y despiadada, las relaciones humanas están marcadas por una urgencia y una visión utilitaria que la mayoría de nosotros -los que vivimos en lugares pequeños- sólo podemos imaginar.
¿Qué podés hacer por mí? ¿De qué me podes servir? ¿Invierto mi valioso y escaso tiempo conociéndote? "Más que conociendo a alguien, parece que uno se estuviera preparando para una entrevista de trabajo",  me decía David, cansado de varios intentos infructuosos de relacionarse con alguien que tenga una visión del mundo parecida a la suya.
El caso de David no es raro. En mi reciente viaje conocí a una amiga suya, Amanda, inglesa de treinta y pico, atractiva sin ser una belleza, con un excelente puesto para la firma de artículos de lujo Louis Vuitton. Amanda lleva seis años viviendo en Nueva York y se siente tan frustrada de lo difícil que le resulta conseguir pareja  en esta ciudad, que está considerando volverse a Inglaterra. "No pido nada excepcional, solamente alguien que me guste y quiera tomarse el tiempo de conocerme para ver si somos compatibles" me dijo.
En el país que inventó la "fast food" la promesa de satisfacción instantánea está presente en casi todos los órdenes de la vida. La sensación de que no hay tiempo que perder es casi palpable, el individualismo y la competencia guían la existencia de muchas personas que tienen que esforzarse y mucho para poder sobrevivir en una ciudad que te tienta con la promesa de poder acceder a lo mejor que el mundo occidental tiene para ofrecer, pero que se olvida de advertirte que este club está reservado para unos pocos afortunados.
Las relaciones humanas y más concretamente las de pareja muchas veces son relegadas en pos de alcanzar un ideal, producto de las exigencias de la misma sociedad. No hay tiempo para mucho más que no sea trabajar, producir, correr para alcanzar el nivel de vida al que supuestamente hay que acceder. El tomarse tiempo para conocer a alguien que a priori no se sabe si reúne determinados requisitos, puede ser desestabilizador. Ahí es cuando vienen  los atajos. "La gente no quiere sorpresas" me decía Amanda, "quieren saber con quién se van a encontrar."
No es raro que en esta sociedad hiper conectada, acostumbrada a la inmediatez se recurra a los sitios de internet para buscar pareja.  Match.com,  e-harmony, itsjustlunch y otros sitios similares tientan a los solitarios, con fotos de parejas sonrientes que supuestamente se conocieron gracias a sus servicios y viven felices comiendo perdices. Como en un restaurant, uno puede mirar una carta y decidir que tipo de plato va a pedir, cuales son los aderezos que busca en ese momento.
Morocho de piel blanca de 32 años,  comerciante, divorciado sin hijos, no fumador, deportista, demócrata que vive en el barrio de Brooklyn, busca mujer caucásica o hispana, soltera o divorciada de 25 a 35 años, sin hijos, no fumadora, deportista, profesional universitaria, con buen sentido del humor, sin mascotas, que viva en la isla de Manhattan o Brooklyn, peso y estatura acorde, para una relación potencialmente seria.  Imprescindible adjuntar foto reciente de cuerpo entero.
Los sitios web mismos hacen la búsqueda por uno y le mandan a los usuarios los potenciales candidatos. Uno elige con los que quiere contactarse y empezar un ciber cortejo que puede o no terminar en que los personajes se conozcan personalmente. No se puede dar un paso en falso, la respuesta errada puede derivar en la repentina pérdida de interés de alguno de los ciber candidatos, resultando en que nunca lleguen a conocerse en persona.  Se hace mucho hincapié en proteger la verdadera identidad de sus usuarios y se pasa por varias instancias hasta llegar a intercambiar emails y  comunicarse libremente. 
En una ciudad en que el tiempo libre es valioso y escaso, la mayoría de las personas están híper conectadas, sujetas a un bombardeo constante que las incita a consumir con urgencia, con voracidad. El romance parece haber quedado reservado para las películas que tienen sus calles y barrios característicos como escenario de improbables encuentros, marcados por la casualidad.
Enamorarse EN Nueva York parece más difícil que enamorarse DE Nueva York. 

lunes, 28 de mayo de 2012

¿Es Punta del Este un paraíso para los extranjeros?

Graciela es brasilera y vive en Punta del Este hace casi un año. Su trabajo como traductora le permite elegir su lugar de residencia, y en esta oportunidad escogió establecerse en Punta del Este.

La conocí en la casa de una pareja de un alemán y una rusa radicados en la zona hace más de tres años, y me impresionó no sólo su simpatía, sino sus impresiones de las dificultades que enfrentan los extranjeros que residen en la zona.

“Tengo muchos amigos extranjeros” me dijo “y muchos de ellos están desilusionados y con ganas de mudarse”. “¿Por qué? ¿De qué se quejan?” le pregunté, con preocupación. Siendo una de las pocas uruguayas de la reunión, me sentí en la obligación de ahondar en el tema. Nos vendemos al exterior como uno de los pocos paraísos que quedan en este mundo convulsionado, y las impresiones de Graciela me intrigaron.

Mi interlocutora no vaciló en identificar la raíz del descontento de sus amigos: los precios, la pesadez de la burocracia, la mala calidad de los servicios, la escasez de vida cultural y entretenimientos, la calidad de la educación y el deterioro de la seguridad eran los motivos por los cuales estas personas que en su momento decidieron radicarse en nuestro país, estaban considerando levar anclas e irse a pagar impuestos y contribuciones inmobiliarias a otras latitudes, que les dieran más por su dinero.

Mi primer impulso fue rebatir o al menos minimizar las críticas que estaba recibiendo, ya que me sentí en la obligación de defender a mi ciudad, mi casa, ya que era casi como si estuviera escuchando una crítica de mi persona. Pasada la primera impresión, cuando tuve un momento para pensarlo mejor, me di cuenta que esta chica en muchas cosas tenía razón, y que tampoco era la primera vez que escuchaba este tipo de argumentos.

Tengo la sensación de que todos nos hemos vuelto un poco autistas, escuchamos solamente al que nos dice las cosas que queremos oír. Las conclusiones que sacamos son parciales y no contemplan todas las voces. Estos extranjeros de los cuales mi interlocutora hablaba no son miles de personas, probablemente ninguno de ellos vota, y si unos cuantos de ellos se van, pronto llegarán otros que ocuparán ese lugar. Lo que sí me preocupa es que los nuevos que lleguen, vengan atraídos por las mismas promesas y se topen con los mismos problemas, problemas que no podemos dejar que se transformen en endémicos, sobre todo por falta de autocrítica. Gracias Graciela.

domingo, 20 de mayo de 2012

Sálvese quien pueda

Maldonado es un departamento rico, no sólo porque es el motor de la industria turística nacional, sino porque en él conviven personas con diferentes orígenes, profesiones, intereses y necesidades. Esa mezcla tan particular, esa rica amalgama que conforma nuestra sociedad, hace que este requiera de un gobierno municipal hábil y abierto que entienda la necesidad de balancear los intereses de votantes, contribuyentes no residentes, inversores y turistas. Todos estos tienen su idea de cómo debería ser el departamento y qué debería hacer por ellos el gobierno municipal. Este tiene la difícil tarea de legislar con habilidad, profesionalismo, firmeza, empatía y una gran dosis de humildad que le permita congeniar las distintas realidades que conviven en este territorio.

Cuando hay diferentes visiones de cómo debería ser el futuro del departamento, como sucede en el debate que ha generado la modificación de la ordenanza de la construcción en Rincón del Indio, parte del Proyecto Estratégico para el Eje Aparicio Saravia, es muy fácil y tentador caer en descalificar al oponente centrándose en el mensajero en lugar del mensaje: Si los que hoy se oponen a las torres en altura en la Avenida Miguel Ángel son nacidos y criados en Maldonado, o hijos o nietos de los mismos que se beneficiaron de la construcción de edificios en Punta de Este, parece ser más importante que cualquier argumento convincente que estos puedan esgrimir. Este tipo de discusión está muy por debajo de lo que necesita este departamento, que por su importancia y complejidad requiere de un debate serio, y sobre todo alejado de los partidismos que enturbian cualquier discusión genuina con reproches o ejemplos de horrores perpetrados por otras administraciones, con la supuesta anuencia de quienes protestan hoy.

Tenemos que salvarnos de quedar atrapados en argumentos fútiles y desgastantes que no hacen más que dividirnos y no aportan nada válido a la discusión, simplemente la banalizan y la transforman en un ejercicio inútil de acusaciones y una repartija de supuestas culpas de pasados desaciertos. Recordemos que Punta del Este tiene más de un siglo y se construyó con los aportes de varias administraciones y numerosos particulares que en su momento apostaron por este balneario agreste rodeado de mar y dunas. Estos dejaron una impronta sobre la que se construyó nuestra marca a nivel internacional, y es gracias a esta que vivimos y trabajamos gran parte de los habitantes del departamento de Maldonado.

Salvémonos de caer en el facilismo de reducir los debates que necesariamente se generan cuando se proponen cambios sustanciales en un departamento tan rico y complejo como el nuestro, a un duelo entre las propuestas de los visionarios de ahora, contrapuestas a las visiones arcaicas de quienes quieren dejar todo como está. El tema que nos preocupa es bastante más complejo que eso, y todos lo sabemos.



lunes, 16 de abril de 2012

LO QUE NO ESTÁ CLARO

No se sabe si las autoridades de la comuna están partiendo de una premisa que tiene como centro la protección y el desarrollo de los bienes que hicieron desde siempre la grandeza y el buen nombre de nuestro balneario, o si lo que pretende es, por el contrario, tomar a Punta del Este como un medio para resolver problemas que observa en el resto del Departamento




El Plan Estratégico para el Eje Aparicio Saravia está llegando a sus últimas etapas. Muy pronto será sometido a la Junta Departamental. De ser aprobado tal cual fue presentado, no tardaremos en ver que una considerable parte de uno de los barrios jardines más conocidos y apreciados de Punta del Este, convertirse en una suerte de emporio de cemento de gran altura. La noticia me parece que no es buena; por más entusiasmo que ponga en promoverla por diversos medios el actual gobierno municipal, lo cierto es que la perspectiva del impacto que provocará ese emprendimiento en el barrio Rincón del Indio es más negativa que positiva.

Como en todas las cosas de la vida, hay aspectos claros y aspectos oscuros en este proyecto. Es claro, por ejemplo, que las autoridades municipales han alentado con mucha determinación este aspecto del plan con la convicción de que con ello se le estaría dando trabajo a miles de operarios de la construcción durante un buen tiempo; es claro, también, que una vez terminadas las obras, esos trabajadores quedarán desafectados. No se trata, pues, de la creación de una fuente de trabajo permanente o estratégica, sino zafral, específica, acotada a un tiempo dado.

Asimismo no hay duda, es claro, que la presencia de moles edilicias en el lugar alterará notoriamente el perfil y las características de toda la zona. Si una nota define a Punta del Este en el mundo, si hay un signo que es la rúbrica internacional del balneario y su identidad más querida y más rentable ésta no es, precisamente, el de ser una urbe populosa, impersonal, artificial y urgente, plagada de edificios y vacía de encanto –la triste suerte de Marbella es el mejor ejemplo de ello--, sino todo lo contrario: Punta del Este es un lugar de cercanías, de aliento natural, de diálogo entre el vivir y la naturaleza, de comodidad y excelencia en servicios, de paisajes únicos, de rincones, como el del Indio, que atesoran una escala de convivencia inteligente y respetuosa entre las personas y el entorno.

Lo que no es nítido, lo que sí tiene sombras para cualquiera que ingrese a la serena consideración del tema es el marco conceptual que explica toda esta aventura en la que se ha embarcado, y nos está embarcando a todos los vecinos de la zona. No se sabe si las autoridades de la comuna están partiendo de una premisa que tiene como centro la protección y el desarrollo de los bienes que hicieron desde siempre la grandeza y el buen nombre de Punta del Este, o si lo que pretende es, por el contrario, tomar a Punta del Este como un medio para resolver problemas que observa en el resto del departamento.

No se sabe, tampoco, si al favorecer esta iniciativa está pensando que con ello realmente mejorará el turismo, -como se pregona-, mejorará la oferta de servicios de buena calidad, que son las fuentes básicas y por todos reconocidas del sustento del Departamento, en todos sus órdenes, pues la industria turística siendo la principal del Uruguay, lo es lógicamente también la principal proveedora de ingresos de Maldonado. En verdad, no se sabe bien si las autoridades de la IMM creen esto; puede ocurrir que piensen en otra dirección, puede ocurrir que crean que Punta del Este debería dejar de ser una de las más destacadas capitales mundiales del turismo y convertirse, tan sólo, en una agencia de empleo del gremio de la construcción, que da buenos trabajos por algún tiempo y que luego, agotados los parajes que pudieran ser atractivos para eventuales inversores, se convertirá en una sombra, en un insípido fantasma de lo que alguna vez supo ser.

Me gustaría creer que en el ámbito de las autoridades las cosas están más claras que en los hechos; que en realidad lo que se sigue buscando es mejorar las condiciones del potencial enorme que tiene Punta del Este para realmente atraer el turismo y la inversión en turismo y en servicios, y no que en su conciencia existe el ánimo de desplazar la ventaja comparativa de Punta del Este en el mundo para convertirla en un espacio propicio solamente para las necesidades, respetables pero temporales, del rubro de la construcción. Me gustaría pensar que la conciencia urbanística que existe en las esferas de dirección municipal tiene en cuenta la peculiaridad de Punta del Este, y no la desprecia, sino que busca defenderla y contribuir a su desarrollo. Me gustaría creer que entre las autoridades se defiende este plan, con todos sus elementos, como bueno, aunque yo estime que la modificación de la ordenanza para Rincón del Indio es un desacierto, por las razones que vengo exponiendo; pero lo que si me preocuparía es la posibilidad de que nos encontremos directamente ante un cambio de paradigma. Esto sería más que preocupante.


Sinceramente me cuento entre los que pensamos que quizá no sea bueno seguir adelante con este plan, tal como se ha planteado. Bienvenidos el Centro de Convenciones, la Universidad, la Rambla del Humedal, la reubicación del asentamiento de El Placer.
Pero entiendo que si el proceso culmina legalmente tal cual está planteado, se llevará a cabo con el cambio de la ordenanza de la construcción en Rincón del Indio como parte del combo. Lo que me preocupa es que detrás del plan se encierre un concepto errático de lo que es y debe seguir siendo Punta del Este, de su función y lugar en la estructura de desarrollo del país y del Departamento. No es lo mismo. Y sería deseable que se aclarara.

domingo, 11 de marzo de 2012

URBANISMO EXPRESS

¿POR QUÉ HAY TANTO APURO EN APROBAR EL PROYECTO ESTRATEGICO PARA EL EJE APARICIO SARAVIA?



El martes 6 de marzo se pudo leer en el Diario Correo de Punta del Este, una larga nota del Director de Comunicaciones de la Intendencia, en la que, luego de relatar su biografía, descalifica personalmente a muchos de los que cuestionan las políticas permisivas de modificación de las ordenanzas que reglan la planificación urbana y los discrimina preguntando dónde estaban antes, cuando se cometieron barbaridades edilicias y de recodificación.
Este viejo recurso de los políticos, de preguntarle al apaleado “¿por qué te quejás ahora que te pego yo, y no cuando te pegaban otros?”contiene algo de totalitarismo. De todos modos, nada de todo eso tiene que ver con el concepto central. Tampoco tiene que ver con el concepto central la defensa que el funcionario hace de la Universidad de la República, en Maldonado, del Predio Ferial, la reubicación de la Terminal de Ómnibus, o la erradicación del Asentamiento de El Placer, todos elementos muy positivos y elogiables, pero que no hacen al eje de la discusión que hemos venido escuchando en los últimos días.

Son las torres las que nos preocupan

Sí en cambio es central la amenaza de construcción de torres de más de 24 pisos en Rincón del Indio, que difícilmente puedan ser justificadas con los proyectos de referencia, y otros “avances edilicios” similares.
Sí es central que, pese al adjetivo “democrático” que aplica el funcionario a estos proyectos, estos cambios de tanta trascendencia no se sometan a una consulta popular. ¿Tiene miedo de hacerlo la Intendencia? ¿No cree que sus convicciones sean tan valederas? ¿O tal vez quiere realizar esta consulta solamente entre los que hayan asistido a la Escuela 5 y al Colegio La Virgen Niña y hayan jugado fútbol en el Península, para perfeccionar la discriminación barata?

La gente recién está empezando a conocer el proyecto

El funcionario dice que a él le gusta el proyecto, proyecto que no todos conocen en su integridad.
Ni siquiera muchos ediles de la Junta Departamental parecen estar muy empapados en el asunto, como quedó claro por algunas preguntas que escuché en una sesión extraordinaria que se realizó la noche del 7 de marzo.
Es bueno que recordemos que cuando éste y otros funcionarios se hayan ido, nos quedarán los desastres que hagan. Y hasta corremos el riesgo si no hablamos ahora, de que algún futuro político iluminado nos pregunte: ¿Por qué no hablaron entonces.
Por ello, para terminar con este baile de quién es más puntaesteño y en consecuencia quién tiene más derechos a hacer la ciudad que se le cante, estos proyectos de fondo, que plantean un nuevo modelo de ciudad, deben someterse a consultas populares vinculantes.


Los vecinos se manifiestan en la Liga de Fomento y otros ámbitos

La Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este organizó un debate acerca de este tema el martes 7. La sala estuvo colmada de vecinos –puntaesteños que fueron a la Escuela 5, y de los otros- que cuestionaron la necesidad de la edificación en altura en la Avenida Miguel Ángel.

El arquitecto Pedro Pesci (hijo de Ruben Pesci), y parte del equipo consultor que realizó el plan, hizo una excelente exposición hacia el final de la reunión, y salió airoso de lo que podría haber sido un desastre, ya que los ánimos estaban caldeados.

Pesci dijo algo muy interesante con respecto al trabajo de su equipo en Florianópolis; parece ser que allí el proceso participativo de la población para un proyecto urbanístico –ignoro si era de mayor o menor envergadura del monstruo que tenemos entre manos- duró dos años y medio.

No podemos objetar que se están siguiendo los pasos formales que exige la ley de ordenamiento territorial, pero ¿está siendo realmente un proceso participativo? ¿Se van a tomar en cuenta las sugerencias y objeciones que varios grupos presentaron al proyecto?

¿Por qué tanto apuro?

El apuro por aprobar este complejo proyecto urbanístico, con todos sus componentes, -torres incluidas- no toma en cuenta seriamente la opinión de los que vivimos en este departamento, y como dice el jerarca municipal, todos los que lo habitamos, sin distinciones económicas o sociales.
Este plan ¿no se puede aprobar en etapas? Dicen que no hablamos antes. Déjennos hablar ahora.
El único modo orgánico de hacerlo es mediante una consulta popular vinculante.

lunes, 5 de marzo de 2012

Punta del Este, ¿Se va para arriba?

De torres gigantes, seguridad jurídica, negocios a costa del entorno y la opinión de los ciudadanos.



Vecinos preocupados se reúnen
El Municipio de Punta del Este fue escenario de la reunión de vecinos que se realizó el 1 de marzo, con motivo del inminente cambio de ordenanza del eje Aparicio Saravia. Unas 60 personas colmaron la sala de reuniones del municipio. Entre ellos estaban el Presidente de los Amigos del Faro, el Presidente de ADIPE, la Comisión Vecinal de Rincón del Indio, la Comisión de Patrimonio del Municipio de Punta del Este y un representativo grupo compuesto de residentes extranjeros, uruguayos y argentinos propietarios de inmuebles en Punta del Este. La reunión fue presidida por el concejal del Municipio de Punta del Este, el Dr. Alberto Heber y duró más de dos horas.


No a las torres en la Avenida Miguel Ángel
Gran parte de los presentes hizo uso de la palabra y manifestó su opinión acerca de este cambio sustancial propuesto para nuestra ciudad. Muchos expresaron su frustración y la opinión unánime fue la desaprobación de las torres de treinta pisos propuestas para la Avenida Miguel Ángel, parte fundamental de este plan urbanístico propuesto por el urbanista Ruben Pesci.


Peligroso cortoplacismo turístico e inseguridad jurídica
Varios opinantes, entre ellas una propietaria portuguesa radicada en Punta del Este, dijeron sentirse “estafados” ante los cambios sustanciales que se han producido en la ciudad en los últimos tiempos. También se refirió al aumento desmedido de la contribución inmobiliaria, así como la sensación de estar viendo una historia ya vivida en la costa ibérica, en Torremolinos, Marbella y algunas ciudades lusitanas, en las cuales la desmedida ambición de los desarrolladores y la complacencia de las autoridades arruinaron ciudades costeras, permitiendo la construcción de enormes edificios que no sólo estropearon el paisaje sino que ahuyentaron el turismo de calidad. La portuguesa exhortó a consultar a un economista, alegando que se puede probar que ese modelo a largo plazo no funciona, y termina trayendo más perjuicios que beneficios.

Acciones a tomar
Se barajaron distintas posibilidades, desde contratar a un abogado ambientalista, anteponer un recurso de amparo, juntar firmas para promover el primer referéndum departamental en la historia del país, apelar a los ediles de los partidos tradicionales, incluso algunos vecinos propusieron convocar a una marcha en repudio a las torres.


Para aumentar la riqueza de algunos, basta modificar la ordenanza
Nadie ignoraba los intereses en juego, desde los cuantiosos ingresos por mayor valor que se va a embolsar la IMM al permitir altura en terrenos en Rincón del Indio, ni la presión de los sindicatos de la construcción que necesitan mantener a su gente trabajando, las expectativas de los inversores que ya compraron terrenos en esta zona contando con esta modificación de la norma, o el mandato del actual gobierno departamental de aprobar unos 450.000 metros cuadrados anuales de nuevas construcciones. Los argumentos a favor de la modificación para permitir altura en Rincón del Indio son poderosos, casi tanto como los grupos que promueven este cambio en uno de nuestros barrios jardín de Punta del Este- en este contexto calificado como “pasivo urbano”. Lo que también quedó en evidencia es que muchos de los argumentos para justificar la habilitación de más tierra para construir en altura – el Campus Universitario, la construcción del Centro de Convenciones, la reubicación de la Terminal de Ómnibus, la protección del Humedal, etc. - son simples elementos retóricos y políticamente correctos que encubren sólo un gran negocio inmobiliario.


La Nueva Gorlero
Mientras tanto, los vecinos continúan manteniendo reuniones informales en todos los ámbitos. El verdadero alcance de este plan se conoce muy poco a nivel nacional y mucha gente no tiene idea de que la actual administración está promoviendo una “nueva península” y una “nueva Gorlero” como rezaba uno de los titulares del diario El Observador. Basta ver la “vieja y querida Gorlero” y el estado en que se encuentra, para dudar seriamente de la necesidad de crear una nueva península, en vez de mejorar y regular el funcionamiento de la original.

Preguntas que quedan flotando en el mar
¿Nuestra ciudad es sólo un negocio para algunos? ¿Qué pasa con la opinión de los que viven en ella? Y los que no viven ni votan, pero son dueños de propiedades que pagan generosas contribuciones inmobiliarias, ¿No tienen derecho a opinar? Las autoridades, ¿son elegidas por los desarrolladores o por todo el pueblo? ¿No deberían someter este cambio tan radical a una consulta popular vinculante? Ya hemos logrado reducir la temporada de tres meses a poco más de una quincena. ¿Insistiremos? ¿No es suficiente con todas las zonas construibles que existen hoy, para mantener ocupada a la gente de la construcción? ¿Por qué una construcción tan agresiva concentrada en unos pocos terrenos? ¿Cuál será el futuro de estas inversiones y de todo el negocio frente a las restricciones al movimiento de divisas de las legislaciones impositivas y de lavado de dinero? ¿No terminaremos llenos de esqueletos nuevamente? ¿Es suficiente lo que estamos haciendo los puntaesteños para defender nuestra ciudad?


No termina aquí, esto continuará…
La próxima cita es el martes 6 de marzo a las 20 horas en la Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este. Una reunión abierta en la que se explicará el contenido del proyecto y se abrirá una instancia para preguntas y respuestas aclaratorias. La modalidad propuesta será la de una exposición por parte de la Liga de Punta del Este a cargo de Ruben Puentes, una opinión del ambientalista Thierry Rabau, un expositor a favor del proyecto y otro en contra del mismo.
Valdrá la pena estar. Punta del Este nos necesita.

sábado, 21 de enero de 2012

Los contribuyentes, los grandes olvidados

Hace tiempo que no escribo esta columna. Y veo que también la sección de opinión tiene en esta estación del año menos colaboraciones. Las explicaciones pueden ser varias: los colaboradores están de vacaciones o en huelga o el sol les frió el cerebro; es que el verano no predispone a la reflexión. En esta época la preocupación de algunos pasa por facturar o por disfrutar de una existencia hedonista, tostarse al sol, lamer helados, degustar manjares en compañía de amigos y familia, u oblar una pequeña fortuna en los diversos restaurantes y boliches de Punta del Este.
Estamos en la temporada de cosechar, y algunos tienen la existencia muy ocupada; otros - los que están de vacaciones-, no quieren pensar demasiado en cosas complicadas si lo pueden evitar, para eso está el resto del año.¿A qué viene esta reflexión introductoria? Para ver si podemos enfocarnos, a pesar de tener el cerebro recalentado, en los cambios sustanciales que se están proponiendo para nuestro departamento, como es la propuesta del Plan de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del eje Avenida Aparicio Saravia.


Desconfiar del silencio

Hace poco estuve en una reunión entre el Alcalde de Punta del Este, Martin Laventure, y un grupo de propietarios de departamentos frente al mar, preocupados por el peligroso silencio que rodea el proyecto del mega parador propuesto por el mexicano Roque De la Fuente para las Paradas 1 y 2 de la Brava. En esa reunión el alcalde dijo algo muy cierto y que parece olvidársele a algunos: “El cliente real del municipio es el contribuyente. La principal recaudación departamental es la contribución inmobiliaria.” Contribución que ha aumentado hasta un 30 % en algunos casos.

Todos para algunos…

El problema es que en este departamento, los contribuyentes y los votantes no son los mismos, salvo en un pequeño porcentaje. Los intereses y preocupaciones de unos y las necesidades y exigencias de los otros son muy diferentes. Los contribuyentes deben financiar obras y programas que no sólo no los benefician, sino que tienen como objetivo captar votantes. Se pregunan dónde va a parar su dinero, ya que a lo Robin Hood criollo, colectamos de unos para beneficiar a otros. Es por demás ilustrativo que Punta del Este sea primera en cuanto a recaudación, (89%) y sin embargo está en tercer lugar, detrás de Maldonado y San Carlos cuando de inversiones se trata.
¿Saben los contribuyentes del plan urbanístico propuesto para la avenida Aparicio Saravia y la zona de Rincón del Indio?La Puesta de Manifiesto fue el 19 de diciembre, pasó un mes en el que tenemos los días más caóticos del año. Dudo que muchos hayan tenido el tiempo y la voluntad de acercarse al hall de la intendencia para ver el material informativo que ilustra el nuevo modelo de ciudad propuesto para Punta del Este.
El diario El Observador publicó un artículo el 18 de enero, en que habla de la Gorlero II, refiriéndose a la avenida Miguel Ángel, parte de la propuesta de este mega plan urbanístico. Mientras tanto la Gorlero original no consigue mejorar, a pesar de los esfuerzos de algunos comerciantes. Basta ver el local de artesanías que se instaló en el antiguo edificio de la ANCAP, más acorde a la avenida General Flores que a la calle principal de nuestra península.

Sólo derecho al pataleo

Hoy, 21 de enero, el diario El País publica un artículo acerca del descontento de los vecinos de José Ignacio ante una modificación de la ordenanza de la construcción que permite edificar hoteles en una zona hasta hace un mes exclusivamente residencial. La Liga de José Ignacio expresó su disconformidad con esta medida aprobada por la Junta Departamental en la madrugada del 14 de diciembre de 2011, a libro cerrado, sin debate ni oradores, según la dura carta enviada por vecinos de José Ignacio al intendente de Maldonado el 20 de enero.
Los contribuyentes que no votan porque no residen en el departamento están saliendo de su sopor veraniego y empiezan a hacerse oír, ya que ven como el gobierno municipal decide cambios sustanciales que los afectan directamente, de los cuales se enteran cuando ya es demasiado tarde para hacer nada, salvo protestar, indignarse, recurrir a los medios y en casos extremos a la vía legal.
Mientras no se tengan en cuenta los intereses de todos los que componen este departamento - voten o no- persistirán estos problemas, que crean un desagradable clima de desconfianza. Dice un párrafo de la carta enviada al intendente por la Liga de José Ignacio: “Es muy mala señal para uruguayos y extranjeros que fácilmente sea posible de la noche a la mañana cambiar las reglas, afectando expectativas y patrimonios.”