sábado, 21 de enero de 2012

Los contribuyentes, los grandes olvidados

Hace tiempo que no escribo esta columna. Y veo que también la sección de opinión tiene en esta estación del año menos colaboraciones. Las explicaciones pueden ser varias: los colaboradores están de vacaciones o en huelga o el sol les frió el cerebro; es que el verano no predispone a la reflexión. En esta época la preocupación de algunos pasa por facturar o por disfrutar de una existencia hedonista, tostarse al sol, lamer helados, degustar manjares en compañía de amigos y familia, u oblar una pequeña fortuna en los diversos restaurantes y boliches de Punta del Este.
Estamos en la temporada de cosechar, y algunos tienen la existencia muy ocupada; otros - los que están de vacaciones-, no quieren pensar demasiado en cosas complicadas si lo pueden evitar, para eso está el resto del año.¿A qué viene esta reflexión introductoria? Para ver si podemos enfocarnos, a pesar de tener el cerebro recalentado, en los cambios sustanciales que se están proponiendo para nuestro departamento, como es la propuesta del Plan de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del eje Avenida Aparicio Saravia.


Desconfiar del silencio

Hace poco estuve en una reunión entre el Alcalde de Punta del Este, Martin Laventure, y un grupo de propietarios de departamentos frente al mar, preocupados por el peligroso silencio que rodea el proyecto del mega parador propuesto por el mexicano Roque De la Fuente para las Paradas 1 y 2 de la Brava. En esa reunión el alcalde dijo algo muy cierto y que parece olvidársele a algunos: “El cliente real del municipio es el contribuyente. La principal recaudación departamental es la contribución inmobiliaria.” Contribución que ha aumentado hasta un 30 % en algunos casos.

Todos para algunos…

El problema es que en este departamento, los contribuyentes y los votantes no son los mismos, salvo en un pequeño porcentaje. Los intereses y preocupaciones de unos y las necesidades y exigencias de los otros son muy diferentes. Los contribuyentes deben financiar obras y programas que no sólo no los benefician, sino que tienen como objetivo captar votantes. Se pregunan dónde va a parar su dinero, ya que a lo Robin Hood criollo, colectamos de unos para beneficiar a otros. Es por demás ilustrativo que Punta del Este sea primera en cuanto a recaudación, (89%) y sin embargo está en tercer lugar, detrás de Maldonado y San Carlos cuando de inversiones se trata.
¿Saben los contribuyentes del plan urbanístico propuesto para la avenida Aparicio Saravia y la zona de Rincón del Indio?La Puesta de Manifiesto fue el 19 de diciembre, pasó un mes en el que tenemos los días más caóticos del año. Dudo que muchos hayan tenido el tiempo y la voluntad de acercarse al hall de la intendencia para ver el material informativo que ilustra el nuevo modelo de ciudad propuesto para Punta del Este.
El diario El Observador publicó un artículo el 18 de enero, en que habla de la Gorlero II, refiriéndose a la avenida Miguel Ángel, parte de la propuesta de este mega plan urbanístico. Mientras tanto la Gorlero original no consigue mejorar, a pesar de los esfuerzos de algunos comerciantes. Basta ver el local de artesanías que se instaló en el antiguo edificio de la ANCAP, más acorde a la avenida General Flores que a la calle principal de nuestra península.

Sólo derecho al pataleo

Hoy, 21 de enero, el diario El País publica un artículo acerca del descontento de los vecinos de José Ignacio ante una modificación de la ordenanza de la construcción que permite edificar hoteles en una zona hasta hace un mes exclusivamente residencial. La Liga de José Ignacio expresó su disconformidad con esta medida aprobada por la Junta Departamental en la madrugada del 14 de diciembre de 2011, a libro cerrado, sin debate ni oradores, según la dura carta enviada por vecinos de José Ignacio al intendente de Maldonado el 20 de enero.
Los contribuyentes que no votan porque no residen en el departamento están saliendo de su sopor veraniego y empiezan a hacerse oír, ya que ven como el gobierno municipal decide cambios sustanciales que los afectan directamente, de los cuales se enteran cuando ya es demasiado tarde para hacer nada, salvo protestar, indignarse, recurrir a los medios y en casos extremos a la vía legal.
Mientras no se tengan en cuenta los intereses de todos los que componen este departamento - voten o no- persistirán estos problemas, que crean un desagradable clima de desconfianza. Dice un párrafo de la carta enviada al intendente por la Liga de José Ignacio: “Es muy mala señal para uruguayos y extranjeros que fácilmente sea posible de la noche a la mañana cambiar las reglas, afectando expectativas y patrimonios.”

jueves, 22 de diciembre de 2011

Un día cualquiera en una microcentralidad de Pescipolis

El día lunes 19 de diciembre el Plan de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del eje Avenida Aparicio Saravia, fue puesto a consideración de la población en una reunión realizada en la sede del Cantegril Country Club. El revolucionario plan del urbanista despertó muchas inquietudes en la ciudadanía, a las que, en su mayoría contestaba: ”Lean el proyecto”, blandiendo el grueso bibliorato lleno de palabras políticamente correctas y detalles técnicos. El escaso mes, en plena temporada, es verdaderamente muy poco tiempo para que los vecinos comprendamos el alcance de esta nueva megalópolis propuesta por el prestigioso Consultor Senior Ruben Pesci, más de acorde a las afueras de una ciudad como San Pablo, que a Punta del Este.


En el escenario futurista propuesto por este plan, vivirían personajes como estos:



Juanito Pérez se levantó temprano ese lunes, abrió un ojo y desde su dormitorio de un departamento del piso dieciocho en la avenida Aparicio Saravia, vio a lo lejos el arroyo Maldonado y el Humedal. Pensó que después de la clase de urbanismo se iba a dar una vuelta en kayak con unos compañeros de clase.
Salió del edificio rumbo a la universidad, “hoy voy en bicicleta” se dijo, generalmente iba caminando. El aroma de los bizcochos recién hechos le obligó a parar en la panadería por un par de vigilantes que fue mordisqueando por el camino. Esta vez estaba determinado a no dejarse distraer por la mujer con medias de red que lo miraba provocativamente desde el otro lado de la avenida.
Desde que las microcentralidades se habían instalado en la avenida Aparicio Saravia, Juanito tenía todo lo que necesitaba en un radio de seis cuadras de distancia. Eso incluía las chicas que antes, desorganizadamente trabajaban día y noche en la avenida, en este nuevo Maldonado descentralizado y desestacionalizado, dos o tres de ellas habían sido asignadas a cada microcentralidad, junto con un almacén, una panadería, una farmacia y el infaltable bar.
La familia Pérez, había comprado un departamento en la esbelta torre a pura cuota. El padre de Juanito trabajaba como técnico de audio en el flamante centro de congresos y convenciones, ubicado en el otrora decadente Parque El Jagüel, ahora revalorizado y rebautizado como Parque Nuevo El Jagüel. La madre de Juanito atendía un restaurante de comida peruana en el polo gastronómico El Placer. Los miembros de la familia Pérez iban de su microcentralidad, a las nuevas centralidades: Juanito a la universidad, el padre a el centro de convenciones y la madre al polo gastronómico, para ello no necesitaban de las peligrosas y obsoletas motos de antaño, utilizaban el moderno transporte público o sus bicicletas – también compradas a pura cuota, en el vetusto y caótico centro de Maldonado-
El matrimonio Gómez era de Buenos Aires. Desde que habían descubierto las virtudes del Parque del Humedal y la variedad de atracciones que ofrecía este nuevo descentralizado y desestacionalizado rincón del Uruguay, habían decidido mudarse definitivamente a su departamento de la gallarda torre de veinticinco pisos sobre la avenida Miguel Ángel. El edifico asomaba graciosamente por encima del revalorizado bosque urbano, proyectando una mínima sombra sobre la ancha avenida. En primera instancia habían estado considerando mudarse a Miami, pero ¿Por qué irse tan lejos, si tenían algo que se le parecía a una escasa media hora de avión de Buenos Aires?
Los Gómez también tenían todo lo que necesitaban en un radio de seis cuadras a la redonda, entusiastas deportistas, hacían jogging todas las mañanas por la avenida Miguel Ángel, de allí tomaban una de las calles conectoras y llegaban a la avenida Aparicio Saravia para luego culminar con unos ejercicios de calistenia en la rambla del Humedal. Después del ejercicio matutino, caminaban hasta el polo gastronómico El Placer, donde se deleitaban con una taza de aromático café orgánico, mientras contemplaban a ejemplares autóctonos de la fauna uruguaya, como carpinchos, mulitas y variedad de coloridos pájaros en su hábitat natural.
La familia Gómez y la familia Pérez, eran parte de los 90.000 habitantes que vivían en esta zona del departamento, antes deprimida, ahora revalorizada por el plan urbanístico propuesto por la Intendencia Municipal de Maldonado. El asentamiento de El Placer, el sórdido parque de El Jagüel, y las chicas que vendían sexo en la Avenida Aparicio Saravia, eran simplemente un recuerdo del pasado.



Los Gómez y los Pérez son seres de mi invención, pero familias con características similares a estos, son los habitantes de esta nueva ciudad, propuesta por este nuevo y extremadamente ambicioso plan de ordenamiento territorial, que plantea, según palabras del urbanista contratado para esta tarea, “Un salto cualitativo en la planificación territorial.”

Bienvenida la planificación, basta de improvisación, pero si la Intendencia Municipal de Maldonado, tiene verdaderamente la intención de dejar que la ciudadanía se entere y opine de este plan urbanístico, que propone un nuevo modelo de ciudad, si la voluntad es verdaderamente descentralizar, es sorprendente que en una reunión en el Municipio de Punta del Este, mientras Martin Laventure hacía uso de la palabra, explicando la necesidad de extender el plazo de la Puesta de Manifiesto, el Consultor Senior, encargado de este proyecto, se incline a preguntarle a uno de los técnicos de la intendencia “¿Quien es?”
Sinceramente espero que esta sea la voluntad de la intendencia y no meramente cumplir con una formalidad legal. Los vecinos de Punta del Este tenemos derecho de enterarnos, sopesar, cuestionar y proponer alternativas a un plan que se encuentra en su mayoría en nuestra jurisdicción, por lo tanto, bienvenidas las reuniones, los debates, las asambleas y las discusiones. Es nuestra ciudad la que está siendo intervenida, y de una manera u otra nos afecta a todos. Lo ambicioso de este plan amerita una mayor participación ciudadana y un tiempo prudente de consideración y reflexión. Esperemos que nuestros jerarcas tengan la voluntad de escuchar las voces de los vecinos que queremos participar activamente en el futuro de nuestro departamento.

domingo, 20 de noviembre de 2011

La lección que nos dejó la Ermita de la Virgen de la Candelaria

Juntemos una imagen religiosa con gran arraigo en la comunidad, una playa, una construcción de más de cuatro metros de alto, un grupo de vecinos, una comisión de patrimonio con apenas un año de existencia, un municipio, una donación de una familia, fallas de comunicación entre un municipio y su gente, una red social, los medios de comunicación locales y tenemos: la polémica de la Ermita de la Virgen de la Candelaria, una madeja muy difícil de desenredar y que lamentablemente está dividiendo a los puntaesteños.
El Municipio de Punta del Este dejó públicamente asentada su posición este sábado pasado, a través de una reunión entre el Alcalde, vecinos y representantes de la Comisión de Patrimonio de Punta del Este que duró la friolera de tres horas y media: La Ermita de la Virgen de la Candelaria no se modifica. Si del municipio depende, va a quedar tal como está ahora, ya que fue aprobada unánimemente en su momento, por los concejales.
El proceso democrático es así, nos recordó nuestro Alcalde, elegimos a nuestros gobernantes y ellos después toman decisiones por nosotros. Si se equivocan, nuestra oportunidad de desaprobar su gestión es en las urnas, si estos se postulan nuevamente. Son las reglas del juego: los políticos lo saben, los ciudadanos tampoco lo ignoran, a llorar al cuartito- no al cuarto oscuro, en ese se vota-.
Aparentemente, el grupo de ciudadanos descontentos con la ermita emplazada en la playa de El Emir, no somos suficientes, el Alcalde dice recibir las felicitaciones de otros vecinos que están encantados con el proyecto. En fin, el tiempo dirá si el discutible tratamiento de este asunto hizo alguna mella en el municipio y sus actuales integrantes.
Lo que no se puede negar es que Punta del Este, especialmente la península necesita mantenimiento, mucho más del que tiene hoy. Este domingo, salió en el diario argentino La Nación, un artículo titulado “Punta Premium” en el que se habla de la garzonización o rochización de las inversiones. Esto no es ninguna novedad, hace rato que el desarrollo se va corriendo hacia el Este, ya que mucha gente que venía a buscar sol, playa y tranquilidad, ya no lo encuentra en las inmediaciones de la península, sino que más bien se enfrenta a bullicio, tráfico, pozos y sombras de edificios.
La península es el lugar donde no sólo nació Punta del Este, sino dónde se encuentra gran parte de las atracciones turísticas enumeradas por la página web del Ministerio de Turismo: Puerto Nuestra Señora de la Candelaria, Imagen de Nuestra Señora de la Candelaria, Faro de Punta del Este, Plazoleta Gran Bretaña, Plaza Artigas (Paseo de los Artesanos), Plazoleta Rincón del Ingenio, Paseo de esculturas de las Américas, Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, Avenida Gorlero y Rambla de Circunvalación.
¿En qué estado se encuentran las plazas, paseos, construcciones, avenidas y ramblas enumeradas en esta lista? Basta darse una vuelta para ver cuán justificada es la preocupación de los vecinos que poco a poco –primero por las redes sociales, luego organizando espontáneas reuniones- están tratando de hacerse oír.
Veremos si del otro lado hay alguien que los quiera escuchar, y reconocer que muchos de sus reclamos son justificados, legítimos y necesarios.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El incierto futuro del Muelle de Mailhos

De cabeza, bomba, planchazo o bajando despacito por las escaleras de hormigón, parando en cada escalón mientras que poco a poco uno se va acostumbrando a la temperatura del agua, primero los pies, después hasta la rodilla, luego hasta la cintura, y desde allí : ¡Al agua!
¿Quién alguna vez no se ha tirado al agua desde el muelle de Mailhos? ¿Quién no nadó en estas aguas? ¿Quién no hizo la plancha, mientras miraba el siempre cambiante cielo de Punta del Este? ¿Quién no se sentó en la punta del muelle para ver algún atardecer?
Esta playita, una de las pocas que quedan en la península- junto con Las Mesitas, El Emir y la Playa de los Ingleses- es parte intrínseca de todos los puntaesteños. Si hacemos el esfuerzo, la mayoría de nosotros puede rescatar algún recuerdo que tiene este muelle como escenario.
A raíz de la construcción de la polémica ermita para la Virgen de la Candelaria en El Emir, unos cuantos vecinos, “Los indignados de Punta del Este”, como los llamo yo, un poco un broma, otro poco en serio, nos acercamos para apoyar a la Comisión de Patrimonio de Punta del Este en su quijotesca tarea de tratar influir en las decisiones municipales.
Fue en una de estas reuniones que me enteré que este verano la playita de Mailhos no va a estar habilitada para baños, según informó la Prefectura al Municipio de Punta del Este. Según lo que ha trascendido en breve veremos cartelería informando de esta decisión a los esperanzados bañistas de todos los extractos sociales que utilizan esta playa- ya que la disfrutan tanto los dueños de los departamentos vecinos, que pagan generosas contribuciones inmobiliarias por esta privilegiada ubicación-, como los numerosos empleados de negocios, restaurantes y edificios que durante la agitada temporada se pueden hacer de un momento para refrescarse con un baño de mar. La medida es tan democrática como antipática, a todos ellos, mejor dicho- a todos nosotros- nos van a estar prohibidos los refrescantes chapuzones desde el muelle de Mailhos.
“¿Por qué?” fue lo primero que atiné a preguntar. ”Porque el muelle está en muy mal estado, necesita ser restaurado y no hay presupuesto para hacerlo, este año es prioridad restaurar el muelle de la Isla Gorriti” fue lo que me dijeron. “Pero Mailhos está en pleno corazón de la península y lo usa muchísima gente” pensé. Quizás se está planeando algún importante desembarco en Gorriti que ignoro, pero tampoco me sorprende ya que los ciudadanos comunes y corrientes parecemos ignorar demasiadas cosas.
Matías Bartolozzi, el guardavidas de Mailhos, durante la temporada pasada, asistió a la reunión de la Comisión de Patrimonio y vecinos de Punta del Este, celebrada el 14 de noviembre en la Liga de Fomento, donde se trataba este entre otros temas. Allí expresó su preocupación, ya que el verano pasado tuvo que asistir a varias personas que se lastimaron en el muelle, e inclusive mandó cartas a la Comisión Técnica de Guardavidas, poniéndolos al tanto del mal estado del muelle y el peligro que esto representa “Si no se arregla van a seguir habiendo accidentes y problemas” dijo.
La realidad es que pocas personas le van a hacer caso al cartel de Prefectura anunciando que esta es una zona no habilitada para baños. Los rioplatenses no nos caracterizamos por ser precisamente muy obedientes a las prohibiciones, sean del tipo que sean, es más, basta que nos prohíban algo para que nos entren unas ganas locas de hacerlo.
Cuenta una vecina, Teresa Pérez Bourse que siendo niña vio construir el muelle con bolsas de arpillera rellenas de portland. Era la década del cuarenta, no había ni rastros de lo que hoy conocemos como Rambla Circunvalación, cuando Mailhos decide erguir un muelle para alcanzar el banco de arena frente a su casa y así evitar lastimarse con las rocas sumergidas.
El muelle sufrió los embates del tiempo, el banco de arena cambió su curso debido a la nueva escollera que alteró el flujo de las corrientes. Fue restaurado en más de una ocasión, y ha sobrevivido tormentas, huracanes y gobiernos de turno por más de medio siglo.
Se rumorea que no hay verdadero interés de restaurarlo, ya que la idea es agrandar el puerto y en el nuevo diseño no hay lugar para este muelle, ni para el sentimiento de pertenencia que esta playa despierta en el pueblo de Punta del Este.

viernes, 28 de octubre de 2011

La Ermita de Nuestra Señora de la Candelaria desata polémica

El Muro de los Lamentos, la Gran Muralla China, el Muro de Berlín, el paredón, el autocine, estos son algunos de los nombres que se le han dado a la construcción que se está realizando en la playa El Emir para albergar la imagen de la Virgen de la Candelaria, patrona de la iglesia de Punta del Este.
¿Cómo empezó todo? Como parecen empezar hoy en día la mayoría de las insurrecciones civiles: por las redes sociales en internet.
En este caso, las fotos de la construcción publicadas en Facebook por unos puntaesteños, -entre los cuales me incluyo-, preocupados por el gigantesco forúnculo que estábamos viendo aparecer en El Emir, provocaron todo tipo de comentarios negativos entre la gente que de alguna manera, quiere salvaguardar la belleza natural de Punta del Este.
Se alega que lo que se está construyendo es antiestético, fuera de escala- mide la friolera de cuatro metros de alto- que interfiere con el paisaje tapando la vista de la Isla de Lobos. También se critica que no se haya comunicado lo que se pensaba hacer a la población, y que no se hayan tomado el trabajo de guardar las decenas de placas de agradecimiento a la virgen, que los fieles han ido dejando espontáneamente a través de los años.
Según lo que he averiguado, este proyecto, así como la antigua construcción que albergaba a la virgen, es donación de una familia que prefiere mantener el anonimato. La intención la encuentro excelente, el resultado no tanto, ya que el mamotreto diseñado por el estudio de Montevideo, Tanco Errea y Guillermo Scorza Arquitectos, sobresale como un molesto grano en este rincón de la playa El Emir.
La virgen patrona de la iglesia de Punta del Este, Nuestra Señora de la Candelaria conmemora en el mes de febrero la llegada del navegante español Juan Díaz de Solís a nuestras costas. Fue él quien bautizó como Puerto de la Candelaria a la península que se convertiría luego en Punta del Este. El 2 de febrero de 1516, el aventurero creyó que por fin había alcanzado el pasaje marítimo que lo conduciría a la India. Asombrado por completo por una geografía ajena, llamó Mar Dulce al actual Río de la Plata. Aquel era el día en que la Iglesia católica celebra la purificación de la Virgen María -o de la Candelaria-, luego del alumbramiento de Jesús. Solís bautizó, por lo tanto, con el nombre de Puerto de la Candelaria a la península que separa el estuario del océano.
Me tomé la libertad de pedir la opinión del arquitecto Samuel Flores Flores, quien tiene más de 40 años de carrera profesional, unos 250 proyectos ejecutados, y ha sido entre otras cosas, Asesor del Ministerio de Viviendo y Ordenamiento Territorial, cuando lo consulté para ver que le parecía el proyecto de la “Ermita Nuestra Señora de la Candelaria”, dijo lo siguiente: “Aún no hemos entendido, que los Espacios Públicos, son de todos y para tal fin, deben estar libres de todo hecho artificial, pues se dejan para preservar su naturalidad. En este caso, todas las religiones tendrían derecho a construir sus símbolos de fe, ¿Qué espacio obtendríamos?”
El arquitecto argentino Martín Gomez quien en el 2011 tuvo el honor de ser nombrado por la revista inglesa Wallpaper como uno de los veinte mejores nuevos arquitectos a nivel mundial, responsable de numerosas obras residenciales y comerciales no sólo en Punta del Este, sino que en diferentes partes del mundo, dijo lo siguiente al ver lo que se está construyendo en El Emir: “Qué pena ver tremendo monumento tapando la maravillosa naturaleza que bien hace de marco natural y de Creación Divina a la virgen de la Candelaria, donde siempre hemos visto como telón de fondo un horizonte marino con la graciosa silueta de la isla de los Lobos y su faro.”
El señor Enrique Harriague, propietario de un departamento sobre la Rambla Circunvalación con vista a El Emir y a la Isla de Lobos, un viejo amigo de la familia, expresaba lo siguiente: “Este proyecto va contra la naturaleza, obra de Dios, como católico es lo que siento. No me imagino que pueden pensar personas de otros credos que viniendo desde la Punta de las Salinas, ven esta edificación extraña que les obstruye la vista impidiéndoles apreciar la emblemática Isla de Lobos.”
Por último el joven arquitecto Matías Casaux Alsina, radicado en Punta del Este desde 1991, quien trabaja hace más de diez años en el prestigioso estudio del arquitecto Carlos Ott, responsable de importantes proyectos en Punta del Este (Laguna Escondida, OH La Barra, el futuro predio feria de El Jagüel, etc.), dijo lo siguiente, al ver este lo que se está construyendo: ”Es una lástima que una de las penínsulas rocosas más hermosas de Punta del Este se vea afectada por semejante reconfiguración. La capilla que antes participaba como un detalle dentro del marco natural espectacular, hoy se inserta de manera antinatural descontextualizando a la virgen y a sus devotos de la majestuosidad de la creación de Dios y su paisaje. Este muro de cuatro metros de altura no solo impide la visión del mar y la isla de lobos, sino que a su vez será un objeto observado desde los distintos ángulos de la rambla transformando para siempre el imaginario visual de todos los ciudadanos. La zona de “El Emir” ya no volverá a ser la misma.”
Unos ciudadanos de Punta de Este: Diego Rubio y Alejandra Pons, preocupados por la situación, hicieron lo cívicamente responsable y fueron al municipio que los representa, con la intención de recabar más información acerca de este proyecto, que nos tomó a todos de sorpresa, principalmente por su descomunal tamaño y el silencio que lo rodeaba, al menos hasta ahora. Si bien fueron recibidos muy amablemente- según su testimonio- se fueron con muy poca información y la certeza de que esta era un hecho consumado, y por más que una cantidad representativa de ciudadanos de Punta de Este pensamos que es un soberano mamarracho, no hay más remedio que aguantársela, ya que ahora no hay Cristo, ni Alcalde que lo pare.
Este episodio es solamente uno más de tantos, en los que vemos que espacios públicos no son respetados, edificios emblemáticos son demolidos, excepciones a la ordenanza de la construcción son milagrosamente aprobadas, y no con la ayuda de la Virgen de la Candelaria, precisamente. Los ciudadanos comunes y corrientes nos quedamos con la sensación de que no estamos siendo representados, nuestro patrimonio no es defendido, teniendo que convivir con los resultados, mientras vemos con tristeza como Punta del Este va perdiendo su identidad y su encanto.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Nocturnidades







En un libro que estoy leyendo del escritor alemán W. G. Sebald titulado Austerlitz, el narrador compara la intensidad de la mirada de ciertos animales nocturnos, como el lémur o la lechuza con la penetrante mirada de algunos grandes pensadores y filósofos. El autor elige ilustrar esta comparación con fotos que muestran los grandes ojos redondos de las criaturas de la noche, yuxtapuestos a los ojos de pensadores como Nietzsche o Foucault.
Todos ellos buscan atravesar la oscuridad, penetrarla, domarla, para ver qué es lo que esta esconde.
Para estar de acorde al tema, escribo esto de noche, cuando los ruidos de la calle y la casa se callaron casi por completo, y es más fácil escuchar los propios pensamientos, sin las interferencias de la vida diaria y la aturdidora rutina. ¿Por qué digo que la rutina es aturdidora? Porque nos llena de mandatos, de voces imperativas que nos llegan desde el trabajo, la familia, la pareja, la sociedad a la cual pertenecemos, e implacablemente nos van dictando las cosas que “debemos” hacer. La cacofonía de esas voces que se superponen y contradicen, no nos permite a veces oír esa voz interior, que encuentra más cómodamente su espacio en el silencio de la noche.
Como los lémures y los pensadores, uno cada tanto se adentra en la oscuridad, con la desventaja de que la mayoría de nosotros no tenemos la visión nocturna muy desarrollada- principalmente por falta de práctica-. La oscuridad asusta, lo desconocido muchas veces nos acobarda, y aunque esos buceos nocturnos son necesarios para el alma, preferimos quedarnos chapoteando en la superficie, sabiendo que hay un universo profundo y misterioso en nuestro interior, que requiere que nos sumerjamos en él para descubrir, no sólo cosas nuestras que están un poco más hondo, sino para entender mejor el mundo que nos rodea.
Para iniciar este viaje al que no todos se animan, confiamos en nuestra suerte y en la intuición. Esta es muchas veces la mejor guía, y una de las más cuestionadas, ya que la razón no se lleva con ella, y es esta última, la que intenta gobernar casi todas nuestras horas. Es durante la noche, en las horas en que reina la oscuridad cuando esta se debilita y podemos zafar de su asfixiante abrazo. Para emprender el recorrido de los lémures, los búhos y los murciélagos, al no contar con esos ojos privilegiados, tenemos que buscar otros timones, y la intuición está ahí agazapada, lista para auxiliarnos, basta con dejarla que nos guie, sin preguntarle demasiado.
La imagen de los pensadores del libro de Sebald, tratando de atravesar la oscuridad, me desveló, y recuerdo miradas de personas que conozco: miradas de los que buscan ahondar, aventurándose en la sombras, sabiendo que atravesando esa negrura desconcertante- aun corriendo el riesgo de perderse en ella- pueden encontrar tesoros que están reservados solamente para los valientes que emprenden este viaje. También recuerdo miradas de los que prefieren seguir en la superficie, y la sola idea de asomarse al oscuro abismo los llena de terror. Para estas personas, no hay canto de sirenas que los seduzca a sumergirse, como tercos Ulises se atan al mástil de la vida que conocen, sus rutinas, la ilusión de la seguridad.
Amigo lector: ¿Cuál de ellos es usted? o todavía más importante, ¿Cuál de ellos le gustaría ser?

lunes, 10 de octubre de 2011

Un ejemplo desde México



Existe un lugar donde conviven la modernidad y la tradición, donde las casas coloniales color terracota exhiben orgullosas sus cuidadas fachadas, detrás de las cuales se esconden magníficos patios llenos de plantas y espaciosas habitaciones exquisitamente decoradas. Un lugar donde los autos respetan a los peatones mientras estos cruzan las estrechas y empinadas calles de piedras. Una ciudad donde los artesanos ofrecen sus creaciones multicolores, mientras altivos mariachis caminan por la plaza principal en busca de clientes a quienes dedicarle sus canciones. Un lugar limpio y cuidado, con gente amable, dispuesta a ayudar al turista a disfrutar de su ciudad.
Este lugar es San Miguel de Allende en el estado de Guanajuato en México. Su belleza y señorío, sumado a un amable clima, le han valido a esta ciudad a 267 kilómetros de la capital, de renombre internacional convirtiéndola en un importante destino turístico y uno de los lugares preferidos para los extranjeros, especialmente estadounidenses, que buscan radicarse fuera de su país.
Fundada en 1542 por Fray Juan de San Miguel, quien bautizó el asentamiento como San Miguel el Grande, era un punto de paso importante del Antiguo Camino Real, parte de la ruta de la plata que se conectaba con Zacatecas. San Miguel fue declarado monumento histórico en 1926 por el Gobierno mexicano y fue descubierta como lugar turístico en la década del cincuenta, gracias a su bella arquitectura colonial y sus fuentes termales.
En San Miguel viven aproximadamente unos 10.000 estadounidenses -de los 2.5 millones que viven en México-. Cuenta con aproximadamente unos 62.000 habitantes en el área metropolitana y unos 140.000 en el municipio del mismo nombre.
La contribución de los expatriados es evidente. En 1937 un norteamericano de 27 años oriundo de Chicago llamado de Stirling Dickinson se enamoró de este pueblo color terracota, y se convirtió en uno de los fundadores de la Escuela Universitaria de Bellas Artes. Este instituto tuvo profesores tan prestigiosos como el muralista David Alfaro Siqueiros, y atrajo a artistas de todo el mundo, dándole a San Miguel de Allende parte del carácter que hasta hoy conserva, y lo hace tan especial. La combinación de artistas e inquietos residentes extranjeros le dieron a esta ciudad una impronta muy particular, en la que se destaca el respeto por la arquitectura colonial, una estética muy cuidada, y una gran preocupación por mantener las tradiciones. Los San Miguelenses -tanto los oriundos, como los por elección- están orgullosos de su pueblo y lo cuidan como a su propia casa.
Hoy en día en el centro histórico hay numerosos lugares en los que uno escucha tanto el inglés como el español. La presencia de los extranjeros es palpable, estos sobresalen cuando caminan por las empinadas calles del centro histórico- ya que son notoriamente más altos que los mexicanos- muchos han puesto comercios que ya llevan décadas en funcionamiento, y al igual que en Punta del Este, pululan las “Real Estate Agencies” ofreciendo casas y departamentos que de afuera mantienen su fachada colonial, pero adentro ofrecen todas las comodidades imaginables.
Aunque las comparaciones no son siempre justas, no pude evitar comparar a San Miguel con Punta del Este.
¿Cómo va a hacer semejante cosa? se estarán preguntando ¿No acaba de decir que San Miguel de Allende fue fundado en 1542? ¿Compararlos según que parámetro? Uno está en el hemisferio norte y el otro en el sur y además los separa la friolera de 367 años entre la fundación de uno y el otro.
Mientras San Miguel ostenta su identidad y su pasado colonial, parece que Punta del Este se empeña en deshacerse de la mayor cantidad posible de construcciones que representen épocas pasadas. Según lo que he leído, le toca el turno al Hotel Palace, que pronto dará paso a alguna nueva creación arquitectónica, que como es nuestra costumbre, no respetará ni incorporará nada de este emblemático hotel puntaesteño.
Construido en 1907, el Hotel Pedro Risso (luego Central y hoy Hotel Palace) sobrevivió a las crisis mundiales provocadas por el crac bursátil de 1929, la Primera y Segunda Guerras Mundiales. También superó lo que se considera como el peor momento sufrido por Punta del Este: el embargo a la llegada de turistas argentinos dictado durante la segunda presidencia de Juan Perón (1952-1955). El Palace también pudo superar otros escollos como fueron las devaluaciones argentinas de los años `80 y `90, así como también el estallido en Argentina durante el gobierno de Fernando de la Rúa a fines del año 2001, seguido por la crisis uruguaya.
La crisis que no sabemos si va a poder superar es la crisis de identidad que nos afecta. No está muy claro si vamos a poder salvar, -por lo menos la fachada- de uno de los pocos edificios emblemáticos que nos van quedando en pie, o si va a poder más el afán de lucro y vamos a ver desaparecer esta construcción de estilo colonial para dar lugar a alguna mole de concreto que tanto podría estar en Miami, Cancún o Mar del Plata.
En lo que sí nos asemejamos con San Miguel de Allende, es en la cantidad de empresas de “Real Estate” (no inmobiliarias ni empresas que comercializan bienes raíces, sino la versión anglo de estas, que suena más impresionante).
Ojalá que esto no fuera en lo único que tenemos en común con esta ciudad en México, ojalá que aprendiéramos a preservar las pocas cosas que constituyen nuestra identidad, -joven si, comparada con los 469 años de San Miguel de Allende-, pero ya somos mayorcitos, superamos el centenario y tenemos un edificio: el Hotel Palace, que ha sobrevivido a todos los avatares que le han tocado a Punta del Este, esperemos que no sea la ambición de unos y la apatía de otros, los que terminen con él.